ENTREVISTA

Sergio Rodríguez: “Habiendo dado motivos, uno quiere torear más”

Entrevista en exclusiva de Sergio Hueso en el podcast de Torolive a Sergio Rodríguez
lunes, 2 de marzo de 2026 · 08:12

El nombre de Sergio Rodríguez quedó ligado para siempre a la Copa Chenel. Ganarla no solo supone imponerse en un certamen exigente, sino asumir la responsabilidad de confirmar ese triunfo en un escenario como el 12 de octubre en Las Ventas. Él conoce bien lo que implica recorrer ese camino. Y también lo que sucede después.

El invierno, reconoce, no ha sido sencillo. Tampoco lo fue comprobar que su nombre no figuraba en los primeros carteles de la temporada. Especialmente en Madrid.

“No ha sido fácil el hecho de no verme anunciado en San Isidro después de todo lo que ocurrió aquella tarde”, afirma con calma. Aquella comparecencia en la plaza madrileña quedó marcada por circunstancias que escapaban a su control: la retirada de Florito, la inesperada despedida de Morante y la última actuación de Fernando Robleño. Un contexto extraordinario que, a su juicio, restó foco a lo realizado en el ruedo. “Es una tarde dura de asimilar”, confiesa.

El triunfo en la Chenel hacía pensar en una continuidad más inmediata. Hubo conversaciones con Madrid, aunque llegaron tarde y sin margen real de encaje en los carteles. En Sevilla, en cambio, el teléfono no sonó. El torero lo resume con claridad: “Uno como torero lo que quiere es torear y más, y en mi caso creo que habiendo dado motivos para ello”.

Recién asentado en el escalafón superior, el avilés asume que el paso definitivo suele venir acompañado de un periodo de transición complejo. “Es empezar de cero prácticamente”, explica. No se considera una excepción. Recuerda los casos de Borja Jiménez o Fernando Adrián como ejemplos de trayectorias que necesitaron tiempo antes de consolidarse en la élite. “Es una carrera muy larga y de fondo, hay que tener mucha paciencia”.

Una ruptura sin medias tintas

En diciembre hizo pública la ruptura de su relación de apoderamiento con Leandro Marcos y Manuel Canorea. El comunicado no fue tibio ni diplomático. Fue directo. Y generó opiniones diversas.

“Me vi obligado a contar la verdad”, sostiene. Asegura que muchos toreros optan por el silencio por temor a posibles represalias, pero en su caso sintió que debía explicar lo ocurrido. “Muchas veces los toreros no decimos lo que ha ocurrido por miedo a posibles represalias, pero sentía que la gente tenía que saberlo”.

Es consciente de que esa sinceridad puede haber provocado interpretaciones equivocadas en algunos ámbitos, aunque no se arrepiente. Lo considera coherente con su forma de entender la profesión. Ahora afronta la etapa en solitario. “Mi espada y mi muleta”, resume.

No ha sido una decisión impulsiva. Ha recibido ofrecimientos, pero prefiere esperar. Defiende la independencia como un camino más exigente, aunque más fiel a sus convicciones: “No es fácil caminar solo, pero es un camino muy verdadero y muy fiel a mis principios”.

Demasiado tiempo sin toro

Hay un dato que explica parte de su inquietud: no se ha puesto delante de un animal desde el 12 de octubre en Madrid. La meteorología, la falta de oportunidades y la propia dinámica invernal han prolongado ese paréntesis más de lo deseado.

“Llevo sin ponerme delante de un animal desde el 12 de octubre. Es mucho tiempo”, reconoce. Mantiene la preparación física, el toreo de salón y la disciplina diaria, pero admite que nada sustituye al toro real. “Las sensaciones que te deja un toro son muy difíciles de encontrar toreando de salón”.

Pese a todo, no pierde la convicción en lo logrado. El triunfo en la Copa Chenel no lo entiende como fruto del azar. “Eso tiene un porqué”, afirma. Y en esa certeza encuentra respaldo.

El valor de los circuitos

Lejos de cuestionar el certamen que lo impulsó, lo reivindica. Se muestra agradecido a la Fundación Toro de Lidia por el apoyo y la visibilidad recibida. “Yo soy torero gracias a los circuitos”, asegura. Más allá de la proyección televisiva, valora especialmente el trabajo interno: las jornadas en el campo, la formación ante los medios, la convivencia entre compañeros. “Se forma una familia”.

En la final tuvo enfrente a Daniel Crespo, con quien mantiene respeto y admiración. No han conversado en profundidad durante el invierno, pero no duda de que su oportunidad llegará.

La temporada asoma con una fecha marcada en mayo: Valladolid. Es, de momento, el punto de partida. Lo demás permanece en el terreno de la incertidumbre y la paciencia. “Estoy deseando poder triunfar en Madrid o en una plaza de relevancia para ocupar el sitio que quiero”.

Sergio Rodríguez se expresa sin estridencias. No hay reproches ni dramatismo. Solo la conciencia de que el toreo es una prueba de resistencia constante. La alternativa no garantiza continuidad. Y, a veces, la verdadera carrera comienza cuando parece detenerse. El invierno ha sido largo. Pero no definitivo.