ENTREVISTA
Miguel Giménez: “Vengo con los deberes hechos”
Miguel Giménez nació en La Pobla de Vallbona y fue alumno de la Escuela Taurina de Valencia. Tras dos brillantes temporadas sin picadores debutó con los del castoreño en 2007, y en el nuevo escalafón triunfó, entre otras, en las plazas de Valencia y Algemesí. Pero, tras tomar la alternativa, su carrera se estancó. Lejos de rendirse, Miguel puso rumbo a Perú, donde lleva tres años haciendo campaña con más de 90 paseíllos hechos e innumerables éxitos. Sin embargo, aquellos triunfos no han sido tenidos en cuenta en su tierra, y después de que la pasada campaña torease una corrida del Conde de la Corte en Tafalla, ahora espera que el coso de Valencia le abra por fin sus puertas.
¿Cuánto tiempo llevas yendo a Perú?
Tres años, y estuve sumando los festejos y han sido 92 corridas en tres temporadas. No son pocas para la época que vivimos. Y la pasada campaña perdí tres porque tuve que venir a torear a Tafalla, en la época en la que allí más corridas hay. Quise venir unos días antes para prepararme y aclimatarme, porque no era cualquier cosa matar una del Conde de la Corte. Así que decidí venir con un poquito de tiempo e ir tranquilo al festejo.
Las noticias de Perú llegan aquí en cuentagotas, pero me consta que la apuesta te está saliendo bien.
Allí soy un torero reconocido. Quitando la selva, donde no se dan toros, todo lo que es la cordillera la he toreado de norte a sur. El pasado año estuve en plazas en las que no había estado en las campañas anteriores, y esta temporada que ahora va a empezar pinta bastante bien.
Perú era una aventura, con muchas plazas sin las mínimas condiciones médicas.
Eso está comenzando a mejorar, aunque todavía es muy dispar. Vas a un sitio y te encuentras “gloria bendita” en todos los aspectos, y en otros te preguntas dónde te has metido. Pero afortunadamente todo eso se está empezando a perfeccionar.
¿Las condiciones económicas se respetan?
En el mundo del toro sí, porque, aunque hay empresas, muchos festejos los montan lo que allí llaman alferados, que son los festeros del pueblo, comisiones que se encargan de todo, desde comprar los toros hasta cualquier detalle de la organización, y pagan lo acordado sin problemas.
Los éxitos que estás consiguiendo te están valiendo allí, pero lo que quieres es que tengan repercusión en España.
El año pasado en España sólo toreé la corrida de Tafalla, que fue una prueba de fuego. Salió positivo, corté la única oreja del festejo, fui el triunfador de la tarde, y este año, mi apoderado César Soto, me ha dicho que participaré en cinco o seis corridas además de estar buscando la entrada en la feria de Julio de Valencia, mi tierra.
Tú eres de los que no se han quedado en casa pidiendo una oportunidad.
Entiendo que no puedo llegar a Valencia a pedir una corrida habiendo toreado dos toros a puerta cerrada y poco más. Uno tiene que ser responsable. Yo he llamado a la puerta, y vengo con los deberes hechos, con 90 corridas en tres años más las que voy a torear este año aquí en España, y quiero mi oportunidad, quiero mi sitio.
¿Cuántos años llevas de alternativa?
La tomé en 2015, y después de la pandemia decidí marcharme a Sudamérica. No me quedé con los brazos cruzados y luché por mi sueño.
¿Qué te ha contestado la empresa de Valencia?
No me asegura nada, pero dicen que hay posibilidades de poder entrar en la feria de Julio. Yo no he preguntado fecha, ni compañeros, ni ganadería. La que sea. Estoy preparado para la que sea. Para eso me fui a Perú, para prepararme para lo que tenga que venir.
El toro peruano debe ser bastante diferente de comportamiento al español.
Mucho más complicado. Las ganaderías no están tan definidas; hay muchos animales mezclados, de media casta. A lo mejor no te dejan expresarte como quieres, pero sí que valen porque te dan mucho sitio. Son toros que tienes que ir haciendo muy poco a poco porque les cuesta mucho romper, pero dan mucho oficio.
Si te llamaran mañana para una sustitución, ¿estarías preparado?
Las 24 horas de los siete días de la semana y los 365 días del año. En Sudamérica, muchas veces te llaman y si te pillan cerca te ofrecen torear al día siguiente porque alguien se ha caído del cartel. Y así, igual tienes veinte firmadas y acabas con cuarenta. O sea, que estoy preparado.
Ahora de nuevo estás en Perú.
Me fui el 23 de marzo y arranco a principios de abril, esperando noticias para volver a España…