ENTREVISTA

Carlos Tirado afronta la Maestranza: “El toreo clásico es el camino que quiero seguir”

domingo, 10 de mayo de 2026 · 09:41

A las puertas de una de las citas más importantes de su aún corta trayectoria, el nombre de Carlos Tirado vuelve a despertar ilusión entre los aficionados. El joven novillero ayamontino, que el año pasado en el mes de mayo se proclamó triunfador del VI Circuito de Novilladas de Andalucía en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, -una tarde televisada por Canal Sur que cambió por completo la dimensión de su nombre en el escalafón- afronta ahora un nuevo compromiso con la serenidad de quien sabe que el camino apenas comienza, pero también con la ambición intacta de seguir creciendo en el escalafón.

Con tan solo 19 años, Tirado ha conseguido abrirse paso en el panorama taurino gracias a un concepto basado en la pureza, la firmeza y la entrega. Aquella tarde en Sevilla, en la que cortó dos orejas y dejó una profunda impresión entre crítica y público, supuso un punto de inflexión en su carrera. Desde entonces, la prensa especializada lo señala como una de las jóvenes promesas del toreo actual, destacando especialmente su evolución, su personalidad en el ruedo y su capacidad para conectar con los tendidos.

“El toreo clásico y puro es lo que busco”, afirma el novillero onubense, convencido de que la autenticidad debe marcar el rumbo de su carrera. Tras una temporada pasada cargada de triunfos y puertas grandes, Carlos Tirado encara este nuevo año con renovados objetivos y la ilusión de seguir consolidando su nombre. Mañana, en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, volverá a tener una nueva oportunidad para refrendar las buenas sensaciones mostradas recientemente en Mérida, en un cartel que compartirá con Mario Vilau y Julio Méndez, ante novillos de La Cercada.

A escasas horas de volver a enfundarse el traje de luces en el ruedo de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, el joven novillero Carlos Tirado transmite serenidad, ilusión y una madurez impropia de sus apenas diecinueve años. El ayamontino afronta este nuevo compromiso sevillano consciente de la responsabilidad que supone anunciarse en una plaza marcada en rojo para cualquier torero, aunque reconoce que la emoción y las ganas pueden más que cualquier presión. “Hacer el paseíllo en la Maestranza es lo que soñamos todos”, asegura, definiendo la cita como “un día muy importante” dentro de su carrera.

Tirado ya sabe lo que significa triunfar en Sevilla. Sin embargo, el novillero reconoce que este regreso tiene un sabor distinto. “El año pasado todo llegó quizá de forma inesperada; este año estoy anunciado desde el principio y vengo con más ganas aún de triunfar”, afirma.

El joven torero considera que aquel triunfo supuso un antes y un después. No solo por la repercusión mediática o por el número de contratos que llegaron después, sino porque le permitió crecer interiormente. “El circuito me sirvió para madurar como torero”, explica. La exposición televisiva y el eco de aquella tarde en Sevilla hicieron que toreara “más de lo que esperaba”, algo que, según sus propias palabras, le ha permitido adquirir “otra forma de ver el toreo”. Ahora se siente más asentado, más consciente de lo que exige esta profesión y también más preparado para asumir retos de mayor dimensión.

En las últimas semanas, además, Carlos Tirado ha dejado nuevamente señales muy esperanzadoras. Su reciente actuación en Mérida, pese a que la espada le privó de un triunfo rotundo, volvió a confirmar a un novillero de concepto clásico, vertical y templado, capaz de emocionar desde la pureza. Él mismo recuerda aquella tarde como “una tarde bonita y de mucho esfuerzo”, aunque admite que los novillos “no terminaron de acompañar lo suficiente”. Aun así, lejos de escudarse en excusas, el ayamontino asume con naturalidad la importancia de acertar con los aceros: “La espada tiene que entrar y, si Dios quiere, mañana será el día”, comenta con humildad y determinación.

En torno a Carlos Tirado comienzan a crecer inevitables comparaciones con figuras consolidadas del toreo onubense, especialmente con el maestro David de Miranda, quien atraviesa el momento más importante de su carrera. Una circunstancia que el joven novillero afronta con respeto y prudencia. “Es un orgullo, pero también una responsabilidad”, reconoce. Tirado entiende que el nivel mostrado por David de Miranda “está poniendo el listón muy alto” y considera incluso “una locura” cualquier comparación a estas alturas de su trayectoria.

Lo que sí percibe con emoción es el cariño incondicional de su tierra. Del mismo modo que Trigueros arropa a David de Miranda, Ayamonte se vuelca con Carlos Tirado allá donde actúa. “Viene mucha gente con nosotros y nos acompañan allí donde toreemos”, afirma agradecido, consciente de la fuerza emocional que supone sentir cerca el apoyo de los suyos.

Tras Sevilla llegarán nuevos compromisos, entre ellos la cita de Granada, en una temporada que el novillero define como “interesante”. Mucho tiene que ver en ello el respaldo de Enrique Peña, apoderado que, según explica, “está luchando mucho” por abrirle camino en el difícil mundo del toro. “Estamos trabajando mucho juntos y hay bastantes fechas; ahora solo queda que todo empiece a rodar”, comenta esperanzado.

A la hora de hablar de rivalidades, Tirado demuestra nuevamente una mentalidad centrada y reflexiva. Aunque comparte cartel con otros jóvenes que también buscan abrirse paso, el ayamontino tiene claro que la verdadera competencia está en sí mismo. “Yo compito contra mí mismo”, afirma con convicción. Su objetivo pasa por “superarse cada día” e intentar “cuajar los dos novillos”, entendiendo que esa es la única batalla verdaderamente importante para un torero que busca evolucionar sin perder autenticidad.

Mañana, cuando el reloj marque las siete de la tarde y el paseíllo rompa el silencio solemne del Coso del Baratillo, Carlos Tirado volverá a encontrarse frente a uno de esos escenarios donde se miden las ilusiones y las verdades del toreo. Será además la primera vez que se enfrente al hierro de La Cercada, una ganadería que el joven define como “de categoría y con mucha clase”. Con la fe intacta, el respaldo de su gente y la ilusión de seguir creciendo, el novillero onubense afronta una nueva tarde decisiva en esa búsqueda constante del toreo clásico y puro con el que sueña abrirse definitivamente las puertas del futuro.