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David de Miranda: “Sevilla me ha cambiado la vida y ahora sueño con conquistar Madrid”
David de Miranda afronta uno de los momentos más importantes de su trayectoria profesional. El torero onubense, que viene de firmar una rotunda actuación en la Real Maestranza de Sevilla y de dejar nuevamente abierta la Puerta del Príncipe, vive días marcados por la satisfacción del deber cumplido, el reconocimiento de las aficiones y la ilusión renovada ante su próximo compromiso en Madrid. En esta conversación, el diestro repasa sus recientes triunfos, analiza sus sensaciones en México y habla con sinceridad sobre el reto que supone volver a pisar el ruedo de Las Ventas en plena Feria de San Isidro.
Con la serenidad de quien acaba de conquistar la Real Maestranza, pero también con la ambición intacta de seguir creciendo, David de Miranda afronta uno de los momentos más trascendentales de su trayectoria profesional. “Sevilla ha marcado un antes y un después en mi carrera; ahora llega San Isidro y siento que debo refrendar todo lo conseguido”. El torero de Trigueros, convertido en gran nombre de la pasada Feria de Abril tras abrir por segundo año consecutivo la Puerta del Príncipe, analiza en esta entrevista para Burladero.Tv el impacto emocional y profesional de su histórico triunfo en Sevilla y fija ahora la mirada en el gran desafío de Feria de San Isidro.
“Necesitaba demostrarme a mí mismo que lo del año pasado no había sido fruto de una casualidad”, reconoce el diestro onubense al recordar una tarde que le situó definitivamente en primera línea del escalafón. Su faena a ‘Secretario’, de la ganadería El Parralejo, no solo le abrió de nuevo la Puerta del Príncipe, sino que confirmó la evolución artística de un torero que busca mayor profundidad, temple y naturalidad en cada muletazo. “He trabajado mucho para depurar mi concepto y encontrar un toreo más ligado y más largo”, explica David de Miranda, que encara ahora el exigente escenario madrileño con la responsabilidad y la ilusión de quien sabe que está ante la temporada más importante de su vida.
“Llegar a Sevilla siempre supone una mezcla de ilusión y responsabilidad difícil de explicar”, confiesa David de Miranda al recordar la tarde del pasado 22 de abril en la Maestranza. El torero asegura que aquella cita tenía un significado especial, no solo por la dimensión de la plaza, sino también porque se trataba de su último compromiso del ciclo sevillano. “Era una tarde marcada en el calendario y sabía perfectamente todo lo que había en juego”, señala.
El diestro reconoce que comparecía en la Real Maestranza con el peso emocional de lo sucedido el Domingo de Resurrección, una corrida en la que, pese a pasear una oreja, no terminó de encontrarse con un lote propicio para desarrollar plenamente su concepto. “Venía de una tarde importante, pero también complicada. Había cortado una oreja, sí, aunque no tuve un lote fácil. Por eso el compromiso del día 22 era tan determinante”, explica.
“Me considero un afortunado porque para abrir la Puerta Príncipe tienen que rodearse muchísimas circunstancias. Necesitaba demostrarme a mí mismo que lo del año pasado no había sido fruto de una casualidad y he trabajado mucho para depurar mi concepto y encontrar un toreo más ligado y más largo"
Sin embargo, la corrida terminó convirtiéndose en uno de esos días que quedan grabados para siempre en la memoria de un torero. David de Miranda logró abrir por segundo año consecutivo la Puerta del Príncipe, un hecho de enorme relevancia en la historia reciente del toreo. El espada habla de ello con humildad y gratitud. “Me considero un afortunado porque para abrir la Puerta Príncipe tienen que rodearse muchísimas circunstancias. A veces todo se pone de cara y hay que estar preparado mental y físicamente para aprovechar el momento cuando llega”, afirma.
Lejos de atribuir el éxito únicamente a la inspiración o a la suerte, el torero insiste en la importancia de la preparación silenciosa que existe detrás de cada triunfo. “Cuando las circunstancias se alinean, también tienen que encontrarte preparado. Ahí es donde aparece el trabajo diario, la mentalización y el convencimiento interior”, comenta.
El eco de sus triunfos en Sevilla ha traspasado fronteras y le ha llevado recientemente hasta tierras mexicanas, donde ha actuado en plazas tan emblemáticas como Apizaco y Aguascalientes. Una experiencia que, según relata, le ha dejado sensaciones encontradas. “Me he sentido muy querido por la afición mexicana. Me han recibido con muchísimo cariño y eso es algo muy especial para un torero”, asegura.
“Me he sentido muy querido por la afición mexicana. Me han recibido con muchísimo cariño y eso es algo muy especial para un torero. Ver que lo que haces aquí llega tan lejos y despierta interés en otras aficiones es algo muy bonito. Es una satisfacción enorme sentir ese reconocimiento"
David de Miranda habla emocionado al comprobar cómo sus actuaciones en España han tenido repercusión al otro lado del Océano Atlántico. “Ver que lo que haces aquí llega tan lejos y despierta interés en otras aficiones es algo muy bonito. Es una satisfacción enorme sentir ese reconocimiento”, añade.
No obstante, el balance artístico de su paso por México también deja un poso agridulce. El torero lamenta no haber podido expresar plenamente su tauromaquia debido a las condiciones del ganado lidiado. “En Aguascalientes me encontré dos tardes con cuatro toros muy parecidos, faltos de fuerza y de movilidad. Y para que exista emoción en la plaza esos ingredientes son fundamentales”, reflexiona.
Con sinceridad, reconoce que fueron animales prácticamente imposibles para alcanzar el triunfo deseado. “Había muchas ganas y mucha ilusión, pero cuando el toro no transmite ni permite desarrollar la faena, todo se hace muy cuesta arriba”, comenta.
Aun así, rescata con satisfacción lo vivido en Apizaco, donde sí pudo encontrarse con un toro que le permitió sentirse más identificado con su concepto. “Allí sí pude disfrutar más. Me sentí a gusto delante del toro y logré cortarle una oreja. Incluso hubo petición de la segunda, aunque finalmente quedó en una”, recuerda.
Pese a ello, David de Miranda se marchó de México con la sensación de que todavía queda mucho por decir en aquellas plazas. “Me he venido con ganas de más. Ojalá pueda volver pronto porque me he encontrado una afición extraordinaria y un cariño inmenso”, afirma.
“Las Ventas es una plaza muy especial para cualquier torero. Es el escenario con el que todos soñamos y, al mismo tiempo, la plaza que más nos quita el sueño. Sueño con reencontrarme con Madrid, con sentir otra vez esa conexión con la plaza y con su afición. Y, por supuesto, sueño también con abrir de nuevo la Puerta Grande"
Ahora, tras el importante impacto de Sevilla y su experiencia americana, toda la atención del torero está puesta en Madrid. Las Ventas aparece nuevamente en su horizonte como uno de los grandes desafíos de su carrera. “Madrid es una plaza muy especial para cualquier torero. Es el escenario con el que todos soñamos y, al mismo tiempo, la plaza que más nos quita el sueño”, admite.
David de Miranda no oculta que mantiene una espina clavada con la capital de España. Desde aquella comparecencia en 2019 y su posterior regreso tras la pandemia durante la Feria de San Isidro, el torero no ha vuelto a anunciarse en el coso venteño. “Tengo muchas ganas de reencontrarme con la afición de Madrid. Volver a San Isidro me llena de ilusión, pero también de responsabilidad”, señala.
El diestro desea recuperar esa conexión con el público madrileño y volver a sentirse reconocido en una plaza que marca el rumbo de tantas trayectorias. “Sueño con reencontrarme con Madrid, con sentir otra vez esa conexión con la plaza y con su afición. Y, por supuesto, sueño también con abrir de nuevo la Puerta Grande”, concluye David de Miranda, dejando claro que encara esta nueva cita con la ambición intacta y la determinación de quien sabe que los grandes retos son también las grandes oportunidades.
Foto Portada: www.davidemiranda.com