FALLAS

Pablo Aguado inmune a la sosería

El sevillano Aguado cortó la única oreja del festejo y perdió otra por su fallo con los aceros. Buenas formas, variedad y entrega de Álvaro Lorenzo y Luis David que lidiaron una sosa corrida de Alcurrucén
miércoles, 13 de marzo de 2019 17:09
miércoles, 13 de marzo de 2019 17:09

Era corrida de expectación para los aficionados. El hierro de Alcurrucén y tres de los toreros jóvenes que más ilusión están despertando en estos tiempos se anunciaban en la cuarta del abono de Fallas. No defraudaron los coletudos que, cada uno con sus armas y sus formas, lo pusieron todo de su parte. Pero se toparon con una corrida que no les facilitó el lucimiento. Su nobleza fue a la par que la falta de casta. A alguno de los ejemplares se le adivinaba una clase que su falta de fuerzas impedía sacar. A la postre, el resultado no fue el que se esperaba, y el esfuerzo de la terna acabó metido en el pozo de la sosería ganadera.

Y a pesar de todo Pablo Aguado pudo salir a hombros. Reunido, con gusto, con aroma de torero bueno, así muleteó al primero de su lote, un animal al que se le adivinó la clase pero que tuvo las fuerzas bajo mínimos desde que asomó por toriles. Una lástima, porque los naturales del sevillano merecieron más honores de los que condicionó la flojedad del astado. Aún así, el público premió con un apéndice su exquisito temple, la armonía de su faena y la estocada con la que acabó con su antagonista.

Manseó en los primeros tercios el zambombo de 620 kilos que cerraba festejo. Toro de embestida descompuesta al que Aguado plantó cara con determinación en el centro del platillo, sin importarle los derrotes que en principio lanzó el de Alcurrucén. Y su firmeza y seguridad consiguió limarle en parte los defectos y hasta robarle varios naturales repletos de torería. Tenía a la afición de su parte cuando pinchó, y la posibilidad de cortar la oreja que le hubiese abierto la puerta grande se esfumó.

La endeblez del primero de la tarde condicionó la faena de Álvaro Lorenzo, que consiguió darle muchos muletazos pero sin el eco deseable en los tendidos. Embistió sin emplearse y dobló las manos demasiadas veces el de Alcurrucén para que las buenas maneras del toledano tuviesen la repercusión perseguida.

Volvió a exhibir torería ante el cuarto, un animal muy agarrado al piso que también imposibilitó su lucimiento. El público le agradeció su arrimón final, lo único que podía hacer.

Manseó de salida el segundo del festejo, pero obedeció en el tercio final a la muleta de Luis David, muy dispuesto para ligar varias series estimables en las que exhibió clarividencia y variedad. Mató por arriba en la suerte de recibir, pero el presidente no atendió la petición de premio.

También tuvo que hacer un esfuerzo con el quinto, que en principio parecía no tener intención de embestir, pero el mejicano le provocó siempre en la corta distancia y consiguió que su labor no tuviese tiempos muertos y, aún sin ser faena de profundidad, pudo cortar una oreja de no haberse demorado con los aceros.

 

 

Ficha del festejo:

13 de marzo de 2019, Valencia. 4ª de abono de la feria de Fallas. Un tercio de entrada. Toros de Alcurrucén desiguales de presentación y de poco juego.

Álvaro Lorenzo: saludos en ambos.

Luis David Adame: vuelta al ruedo tras petición y saludos tras aviso.

Pablo Aguado: oreja y silencio.

 

FOTOGALERÍA DEL FESTEJO

 

TORO A TORO

Tuvo las fuerzas al límite el primer Alcurrucén, lo que provocó que embistiese sin emplearse y doblando las manos demasiadas veces. Buena actuación de Álvaro Lorenzo, muy templado y mostrando su personal gusto, pero condicionado por el defecto del animal para poder alcanzar el eco deseado en los tendidos. Saludos

Manseó de salida el de Alcurrucén, que luego se dejó pegar muchos muletazos aunque sin acabar de emplearse. Luis David se colocó siempre en el sitio donde conseguía hacer embestir al animal y además lo muleteó con variedad. lo mató por arriba en la suerte de recibir, pero el presidente desoyó la petición.

Tuvo clase el Alcurrucén pero las fuerzas bajo mínimos. Pablo Aguado lo llevó con exquisito temple y siempre muy reunido en una faena bien ligada, armónica y con aroma que remató de estocada.Oreja.

Muy agarrado al piso permaneció el cuarto durante la faena de muleta de Álvaro Lorenzo, que se esforzó en sacar pases de un animal cada vez más parado. Acabó pegándose un arrimón que el público le agradeció. Saludos

Toro de embestida desigual al que, en principio, parecía costarle arrancarse a embestir, al que Luis David atacó siempre en la corta distancia hasta obligarle a seguir su muleta. El mejicano tuvo además la virtud de saber llenar los tiempos muertos aún sin toro. Saludos tras aviso.

Toro que manseó en los primeros tercios y que tuvo una embestida descompuesta en la muleta de Aguado, muy firme y seguro hasta ir limándole violencias y robarle varios naturales de bella factura. Su demora con los aceros le privó de pasear una posible oreja. Silencio.

 



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