FALLAS

Con la ambición intacta

Ponce y Ureña cortaron una oreja y sólo salieron a pie por su fallo con los aceros. Ambos firmaron faenas de gran interés y compromiso ante una corrida de Juan Pedro de la que saltaron dos buenos ejemplares
sábado, 16 de marzo de 2019 · 18:30

Se cumplieron los malos presagios y Manzanares no pudo comparecer en Valencia debido a su lesión en la espalda. Quedó el festejo en mano a mano sin perder interés para la afición, que colmó los tendidos de la plaza como merecía el acontecimiento. Y nadie salió defraudado, salvo los toreros, que no abandonaron el coso a hombros por su reiterado fallo a espadas.

Paco Ureña reaparecía tras la cornada del pasado septiembre en Albacete, que acabó por dejarle sin el ojo izquierdo. Quedó sin visión, pero su disposición, entrega y compromiso siguen intactos. Ponce volvía a su casa con la ilusión y la raza de siempre, esas cualidades que impiden su conformismo y le espolean para salir a darlo todo siempre. Ambos, Ponce y Ureña, Paco y Enrique, demostraron que siguen con la ambición intacta, como si de unos chavales que quieren ser figuras se tratase.

Enrique Ponce brindó el primer toro de la tarde a Ureña, a quien el público había tributado una calurosa ovación tras el paseíllo. Empujó con clase el Juan Pedro en el primer encuentro con el picador, y en esa vara pareció dejarse el fuelle el animal, al que le costó seguir la sedosa muleta que le presentaba el torero de Chiva quien sufrió un corte en la parte superior del labio al entrar a matar.

Al segundo de su lote lo tuvo que ir haciendo poco a poco. Parecía no querer embestir en los primeros compase de labor, pero el valenciano le dio tiempo y la medicina del temple hasta lograr robarle varias tandas en el tercio de inesperada ligazón y personal empaque. Pellizcó de forma destacable un extraordinario cambio de mano y una trincherilla torera, y la oreja llegó tras la estocada desprendida pero fulminante.

El inicio de faena al quinto fue ya premonitorio de lo que iba a acontecer. Los doblones no pudieron resultar más acompasados,  como luego sucedió con las siguientes series en redondo. Rugieron los tendidos, vibró la plaza. Bajó el diapasón al natural, pues por el pitón izquierdo protestaba el Juan Pedro. Así que Ponce volvió a la diestra y a sus personales poncinas, todo intenso y elegante. Pero cuando el doble premio parecía evidente, su deficiente uso del estoque le dejó sin la gloria de una nueva puerta grande.

El primer capotazo que Paco Ureña dio en el festejo, y el primero que daba en una plaza después del percance sufrido el año pasado en Albacete, fue una gaonera. Capote a la espalda en un quite al primer toro de la tarde. No se lo pudo pasar más ajustado, su predisposición no podía ser mayor. Luego, la faena al primero de su lote, la inició por ceñidos estatuarios para que la emoción no decayese, pero su antagonista no estaba por la labor de repetir sus embestidas y desbarató las intenciones del murciano.

Arrancó su segundo quehacer por doblones, y misteriosamente el público aparcó el típico “olé” de Valencia por un “bien” más sevillano. Y los “bien” ya no dejaron de acompañarle mientras muleteaba en redondo, enroscándose al astado en series de gran ligazón, y también en el toreo al natural, menos rítmico pero de largo trazo, siempre asentado y con un ajuste milimétrico, todo sentido. La emoción desbordó el coso y la oreja cayó aún a pesar de que marró al primer intento de estocada.

Embistió al paso y sin empelarse el que cerraba la tarde, con nulo recorrido e incómodo calamocheo. Ureña le dio distancia en principio, y después la recortó, citando muy cruzado y permaneciendo siempre muy atornillado al albero, sobre todo en un arrimón final que puso un nudo en el corazón de los aficionados. Cerró con una tanda de bernardinas al límite del acople y… como su compañero de terna, perdió la posibilidad de salir a hombros por su demora en la suerte suprema.

 

 

Ficha del festejo:

16 de marzo de 2019, Valencia. 7ª de abono de la feria de Fallas. Lleno. Toros de Juan Pedro Domecq desiguales de presentación y de poco fondo. Sobresalieron el 4º y el 5º.

Enrique Ponce: silencio, oreja y saludos.

Paco Ureña: silencio tras aviso, oreja y saludos.

 

FOTOGALERÍA DEL FESTEJO

 

TORO A TORO

Le costó seguir la muleta de Ponce al primer Juan Pedro de la tarde, que pareció dejarse el fuelle en su primer encuentro con el picador. Lo intentó con suavidad el valenciano pero el  cansino embestir del animal imposibilitó que la faena ganase enteros. Silencio.

Toro de escaso juego que embistió sin clase y sin repetir a la muleta de Ureña que lo intentó por ambos pitones sin resultado positivo. Silencio tras aviso.

Toro manejable al que en principio le costó seguir las telas. Ponce le fue dando tiempo y, sobre todo, la medicina del temple hasta lograr que repitiese sus embestidas en un par de tandas sorprendentes por su ligazón y bella factura. Oreja.

Cortó un apéndice Ureña a pesar de haber marrado al primer intento de estocada, todo por su toreo entregado, milimétricamente ajustado, y especialmente ligado en redondo. menos rítmico al natural, pero de largo trazo y siempre sentido ante un animal de buen fondo.Oreja.

Toro de buen juego por el pitón derecho con el que Ponce firma una faena intensa, elegante y de gran ritmo. Labor emocionante y entregada que malogró con los aceros.Saludos.

La espada privó a Ureña de salir a hombros después de una faena de gran acople y mucho riesgo ante un astado de escaso recorrido y muchas protestas. Saludos.

 



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