FESTEJOS
Tarde de valor y de toreo en Bocairent
Samuel Navalón cortó tres orejas y Nek Romero una ante una deslucida corrida de Murube. El becerrista Bruno Gimeno tres con dos buenos ejemplares de Daniel RamosEra la corrida de la justicia, la que merecían Samuel Navalón y Nek Romero después de no haber sido tenidos en cuenta en los carteles de las Fallas valencianas, su tierra, su plaza, la que apostó por ellos de novilleros y que ahora, de matadores, les ha dejado parados. Era la corrida de la justicia, la que impusieron los Hermanos Martí al programar este festejo. Era la corrida de la justicia y faltó gran parte de esa gente que la reclamó para ellos cuando se hicieron públicas las combinaciones falleras. Se cubrió medio aforo que acabó emocionándose con la disposición y el toreo de dos matadores que tienen sobradas cualidades para llegar a ser gente importante y de un becerrista que se entrega al máximo cada vez que hace un paseíllo. Tarde de justicia que debe valer para que, en adelante, prevalezca en los despachos.
No ayudaron los toros de Murube, que se dejaron la bravura en el campo y que comportaron muchas complicaciones solventadas por los toreros con más eficacia de lo lógico. Sí que colaboraron, en cambio, los ejemplares de Daniel Ramos, permitiendo al becerrista mostrar su competa tauromaquia.
Al que abrió la tarde le faltó celo y fijeza de salida, impidiendo que Samuel Navalón se luciera con el capote y que el tercio de banderillas resultara lucido. El defecto, lejos de desaparecer, se acrecentó cuando el torero de Ayora cambió el percal por la franela. Así que le planteó faena pegado a tablas, donde el animal tenía la querencia, le dejó la muleta puesta en la cara, tiró de él con tanta autoridad como temple, se lo dejó pasar muy cerca y acabó protagonizando una labor más que interesante y, por momentos, vibrante bien rubricada con el estoque.
Dos pases cambiados por la espalda en los medios para empezar su quehacer ante el cuarto y quietud máxima. Le faltó continuidad al de Murube, un tanto tardo a la hora de arrancarse y siempre desparramando primero la vista. Samuel le dio tiempo entre pase y pase, se dejó mirar, le dio de comer muleta, una y otra vez, siempre metido entre los pitones hasta hacerse invisible para el toro en una faena intensa de torero hecho, seguro, poderoso. Mató por arriba pero no cayó el astado y tuvo que descabellar, lo que no restó poder de petición a un público entregado.
No le importó el molesto viento a Nek Romero, que quitó por ajustadas saltilleras como tarjeta de presentación al primero de su lote. Después el toro le sorprendió cuando se disponía a brindar, pero el de Algemesí mantuvo la calma para, sorprendentemente, hincarse de rodillas y enjaretarle una primera tanda de naturales en el tercio. Calamocheó el de Murube, fue brusco, topaba más que embestía, siempre soltando la cara y sin recorrido. Nada de eso arredró a Nek, muy firme y seguro en todo momento, arriesgando siempre, y robándole hasta el último muletazo que llevaba dentro. Mató al segundo encuentro y el premio quedó en una oreja después de un trasteo de exposición y emoción.
En el quinto, Nek invitó a Víctor Manuel Blázquez a hacer un quite por chicuelinas al alimón, alumno y maestro, titular y sobresaliente. Luego, en la faena de muleta, el de Murube se metía por dentro, sin recorrido, pensándoselo cada vez antes de embestir, desparramando la vista. Se atornilló a la arena el valenciano para robarle los pases uno a uno, jugándosela en cada envite, aguantando, despreciando que el astado se le quedase en la pechera. Valor, valor y valor, no cabía otra. Pinchó hasta en tres ocasiones antes de meter el estoque y perdió la puerta grande, que no el crédito.
Vistoso en quites y en banderillas se mostró Bruno Gimeno con el de Daniel Ramos que salió en tercer lugar, un excelente eral que repitió por abajo en la muleta del novillero de Sedaví que había iniciado su labor de rodillas en el centro del platillo para meterse de inmediato al público en el bolsillo. El de la Escuela Taurina de Valencia realizó una faena ligada y muy variada que siempre mantuvo el interés, demostrando su innato valor y progresión. Tuvo que descabellar y, aún así, fue premiado con dos apéndices.
Al que cerraba festejo lo recibió a portagayola para seguir con varias largas cambiadas en el tercio. Compartió banderillas con su compañero de escuela Jorge Escamilla y, finalmente, su quehacer siguió presidido por la disposición, sobresaliendo varios pasajes al natural que tuvieron ritmo y profundidad.
Ficha del festejo:
24 de mayo de 2025, plaza de toros de Bocairent (Valencia). Media entrada. 4 toros de Murube (1º manso, 2º descastado, 4º deslucido, 5º desrazado) y 2 erales de Daniel Ramos (3º encastado, 6º manejable).
Samuel Navalón: oreja tras aviso y dos orejas tras aviso.
Nek Romero: oreja y vuelta al ruedo tras petición y aviso.
Bruno Gimeno: dos orejas tras aviso y oreja