CARLOS BUENO

San Isidro 2019: compromiso, éxitos y cornadas

Un buen puñado de cogidas, algunas sin mayores consecuencias que la paliza que conllevan y el susto ineludible; doce de ellas con cornada, de las cuales siete calificadas como graves
martes, 18 de junio de 2019 08:02
martes, 18 de junio de 2019 08:02

Un buen puñado de cogidas, algunas sin mayores consecuencias que la paliza que conllevan y el susto ineludible; doce de ellas con cornada, de las cuales siete calificadas como graves. Unas ocurrieron con tanta celeridad que desde los tendidos no se les dio la importancia que tenían, otras resultaron tan dramáticas que encogieron los corazones del público. En todos los casos, y siempre que fue posible, los matadores intentaron permanecer en el ruedo para continuar con las lidias de sus respectivos toros. Los hubo que volvieron tras ser operados en la enfermería, incluso quien lo hizo con una costilla rota, caso de Paco Ureña. No cabe duda de que los toreros están hechos de otra pasta.

La nómina de percances graves del recién finalizado San Isidro, el más triunfal y a la vez sangriento de los últimos años, la abrió Gonzalo Caballero y la cerró Pablo Aguado en la última de feria. Entre medio Manuel Escribano, Juan Leal, el banderillero Pirri, Román y Sebastián Ritter. No hubo aspavientos ni exageraciones tras las cornadas. En Madrid hasta las cogidas se desarrollan con seriedad. Es la consecuencia de la mentalidad con la que los coletudos acuden a Las Ventas. Se dice, con certeza, que se trata de la plaza más dura del mundo, a veces demasiado inflexible, pero debe ser así. No tiene el mismo valor ganar la liga de primera regional que la final de la Champions, y Madrid es la Champions, el único coso que sigue poniendo en valor a los diestros con un solo éxito, algo que no se consigue si no es con exigencia.

Las Ventas equilibra la exagerada generosidad que se produce en recintos de menor entidad, tan festivos como necesarios. En esas plazas los matadores se sacuden la presión que impera en las de primera categoría. No quiere decir eso que no haya peligro, que lo hay, pero el ambiente es más amable y el enemigo luce unas hechuras menos agresivas. Sin embargo el toreo no perdurará sin rigor, no tendría sentido sin él, sin su liturgia sagrada y respetada. Así que Madrid es indispensable para que los toreros ganen caché y para que la tauromaquia siga gozando de un futuro esperanzador.

Los maestros lo saben perfectamente y hacen el paseíllo en su arena con un compromiso especial. Eliminan parafernalias, buscan la pureza y se ajustan las embestidas al máximo. Muchas veces toman tanto riesgo que aparecen los percances. No hay pasos atrás, sólo la apuesta hacia adelante de la ambición. El listado de triunfadores de San Isidro refleja la verdad del toreo de quienes lo integran: Román, Ureña, Ferrera, Pablo Aguado, David de Miranda, Ginés Marín, Emilio de Justo, Perera… Las cornadas de alguno de ellos y de otros que no triunfaron dignifican una actividad única que sólo son capaces de desarrollar un manojo de elegidos.

Nadie en su sano juicio puede celebrar las cogidas sufridas sobre el albero, lo que no es óbice para conocer y consentir el riesgo que conlleva el verdadero compromiso adquirido por los matadores. Y justamente de tener la capacidad de seguir mostrando ese compromiso en el resto de plazas dependerá la consolidación de muchos de los coletudos que acaban de asombrar en Madrid. Sólo cabe desear que lo hagan y que los percances les respeten.

Foto: COPE.ES

4
3
33%
Satisfacción
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Esperanza
33%
Bronca
16%
Tristeza
0%
Incertidumbre
16%
Indiferencia

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