MANUEL VIERA

Es un hecho

miércoles, 1 de julio de 2020 · 07:00

En este punto de partida. En esta invitación a emprender un nuevo camino. En esta firme voluntad de abordar el principal escollo, hacer viable lo que parece inviable, también se discrepa. Reconstruir las formas de dar toros en tiempos de pandemia con la convicción de que lo conseguido pueda conectar con el futuro, en esa búsqueda por encontrar soluciones, no seduce a todo el empresariado taurino. Las medidas sanitarias impuestas por las diferentes autonomías para la organización de corridas de toros han suscitado diferencias de criterios.

 Sin embargo, otros, tal es el caso de José María Garzón, al frente de la empresa Lances de Futuro, se embauca en estas nuevas historias nada sencillas. No se ha encogido de hombros ante las muchas frustraciones de una temporada que se daba por perdida. Asume una realidad y apuesta por el difícil presente. Es un hecho que El Puerto de Santa María no se va a quedar sin toros en estos meses estivales. Garzón ha hecho su oferta y el ayuntamiento de la localidad gaditana la ha aceptado otorgándole su confianza. Ambas partes se han esforzado para que la Plaza Real acoja un número de festejos, aún por definir, en este atípico verano. Donde los inconvenientes originados por el coronavirus obligan a cumplir la normativa de seguridad sanitaria decretada por la Junta de Andalucía, sobre todo, con la limitación de ese cincuenta por ciento del total de aforo. La iniciativa del animoso empresario sevillano, a modo de solventar dificultades y satisfacer deseos, es toda una prueba de consistencia para comprobar la funcionalidad de un espectáculo que, con complicadas limitaciones, no dudo de su continuación en los cosos de Málaga, Córdoba o Granada. También de su competencia.

Así que, pese a la delicada situación por la que pasa el sector taurino, hay quienes se dan cuenta que pueden ser parte de la solución. De hecho, son decisiones que revelan lo posible hoy para construir el futuro mañana. Ahora, sólo queda esperar la atracción de unos carteles para una gente que acude cada verano a la Real Plaza con la intención de ver torear y emocionarse con el arte. Muchas veces lo complejo acaba resultando satisfactorio para quien lo trabaja. Quizá, porque celebrar toros en El Puerto sigue siendo algo más que un sueño cierto. Una ilusión. Se va con gusto a degustar el toreo. A disfrutarlo sin mayores exigencias. A fin de cuentas, ya es un éxito anunciarlo en esta crisis brutal. Es sólo cuestión de querer. Y hacer.

33%
Satisfacción
66%
Esperanza
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Indiferencia

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