MADRID
Madrid y Diego García: Una confirmación que llega pero tarde
Antes de comenzar a dar mi opinión sobre toros, si es que alguien la quiere escuchar, me gustaría dedicar unas líneas a hablar del pasado; concretamente a la tarde del uno de mayo de 2022, un joven novillero se presentaba en Madrid en la feria de la comunidad, los aficionados de la zona ya nos sonaba su cara, alguno en la piedra decía eso de “el chaval de Sanse”, el caso es que el debutante en el coso de la calle Alcalá desorejó a su segundo toro y salió por la puerta grande de la plaza más importante del mundo, algo para nada menor. Un año y medio después Diego García se doctoraba en Las Rozas en una alternativa programa con un cartel de lujo con su afición pero que, por culpa de la lluvia se tuvo que trasladar unas semanas después a la localidad madrileña.
Volvamos un momento al pasado, aún más al pasado que antes, antiguamente, la plaza de Madrid, “la que da y que quita” solía, a los novilleros que destacaban y que salían a hombros, que no son muchos, darles una confirmación de lujo en la feria de San Isidro y si mal no recuerdo además le daban una segunda tarde, esa es la plaza de Madrid que mi abuelo me enseñó, esa es la plaza de Madrid que yo tengo en mi cabeza, esa es la plaza de Madrid que debiera ser.
Pero regresemos al presente, la realidad es que nuestra plaza esta dirigida por unos empresarios que presuntamente miran por el aficionado y por el bien de esta plaza, ¿no es acaso frustrante que un novillero que ha salido por la puerta grande tenga que esperar casi dos años en confirmar en Madrid? Pero lo preocupante no es el caso de Diego, que lo es, ya que debiera haber confirmado en San Isidro del 2024 y más si cabe haber estado en este, que no lo está. Lo preocupante es que esta forma de proceder está siendo el modus operandi de Plaza1, véase en Jarocho, novillero que salió a hombros el San Isidro pasado y que este año no tiene hueco como confirmante en ningún cartel o Mario Navas, otro torero que dejó un aroma muy especial en Madrid como novillero y que en su primer año de matador está de vacío.
La realidad es que el aficionado está harto de ver las mismas figuras cada tarde, figuras que llevan establecidas en lo alto del escalafón veinte o quince años en el mejor de los casos y que no aportan nada. Es urgente que el escalafón se renueve, que entre sangre fresca y que se den oportunidades para los matadores que se lo han ganado en el ruedo, para esos que de novilleros han cortado orejas y salido a hombros, Madrid no se puede permitir perder ese estatus de plaza de oportunidades ya que sin eso perderíamos el romanticismo, devaluaríamos el nivel de la plaza y nos convertiríamos en un circo más.
Me alegro de que este dos de mayo se le de la oportunidad que bien se merece a Diego García y, si dios quiere, el toro en el ruedo le dará la razón, una vez más, en contra de los deseos que parece ser que quiere la empresa, pero en favor del aficionado y del escalafón. Urge dar oportunidades a quién se lo gana en el ruedo y no al que lo hace en el despacho.