CARLOS BUENO

Vomitar para ser protagonista

No sé si debería ser penado por ello, quizá no, porque hasta podría ser que ni siquiera fuese culpa suya; quién sabe, a lo mejor es que su coeficiente intelectual no llega al mínimo para que sea considerado una persona normal
martes, 15 de enero de 2019 07:00
martes, 15 de enero de 2019 07:00

A principios de 2018 el Tribunal Supremo condenó al rapero Josep Valtonyc a tres años y medio de prisión por los delitos de enaltecimiento del terrorismo, injurias a la Corona y amenazas. En aquel momento intenté leer las controvertidas frases de sus canciones por las que la justicia había tomado tal decisión, pero me resultó imposible llegar si quiera a la mitad del listado que aparecía en varios medios de comunicación. El mallorquín expresaba deseos tan repugnantes e indigestos que desistí de seguir leyendo sus alegatos a favor de la muerte de ciertas personas. No entendí ni entiendo cómo se pueden justificar los asesinatos terroristas y ponerlos de ejemplo para acabar con la vida de congéneres con los que no se comulga. Desde luego esa no es la democracia ni el respeto que me enseñaron mis padres ni lo que deseo para mis hijos.

Me la trae al pairo el tal Valtonyc, a quienes la mayoría conocemos, no por su virtuosismo musical, sino únicamente por sus excentricidades y por el dictamen de los jueces. A mi entender sus canciones no son un ejemplo de libertad de expresión sino de falta de educación. Desde luego hay formas más humanas de comunicar ideas y pensamientos que las de este cobarde que se fugó a Bélgica para eludir la cárcel. Y jamás hubiera escuchado una canción suya ni hubiese leído ninguna de sus declaraciones de no haber sido porque su penúltimo trastorno ha aparecido en todos los periódicos y medios digitales.

Este sujeto declaró hace sólo unos días que a Vicente Ruiz “El Soro” habría que amputarle las orejas y el rabo. El Soro está pasando un calvario con su pierna izquierda, afectada por una infección severa que podría dar como resultado su amputación. Y mientras la gran mayoría de seres humanos, aficionados a los toros o no, le desean la mejor de las recuperaciones al torero valenciano, el animal de Valtonyc vuelve a mostrar sus apetencias más vomitivas de la forma más rastrera.

No sé si debería ser penado por ello, quizá no, porque hasta podría ser que ni siquiera fuese culpa suya; quién sabe, a lo mejor es que su coeficiente intelectual no llega al mínimo para que sea considerado una persona normal. Me parece que en materia educativa en los últimos tiempos en vez de avanzar hemos involucionado, y de lo que estoy convencido es de que Valtonyc no merece que le escribamos ni una línea de las que algunos le dedicamos, empezando por mí.

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