CARLOS BUENO

Cuando no caben todos

No quisiera estar en el pellejo del empresario... en el toreo cada aficionado lleva en su interior un empresario capaz de confeccionar los mejores
martes, 29 de enero de 2019 07:08
martes, 29 de enero de 2019 07:08

La próxima Feria de Fallas de Valencia está en cocción. También la de la Magdalena de Castellón. Y a éstas le seguirán otras, prácticamente todas las de la temporada. Y en cada una de ellas faltarán por anunciar nombres con méritos propios. Es inevitable. No caben todos los que lo merecen.

En Valencia se hacen las últimas quinielas y no aparecen toreros de la tierra que deberían gozar de una oportunidad. Pero además tampoco estarán algunos de los que más razones dieron a lo largo del pasado año para estar contratados. No suenan Javier Cortés ni Jiménez Fortes. Ojalá cupiesen. No se habla de Juan del Álamo ni de Curro Díaz, grandes intérpretes del toreo. Afortunadamente se asegura que estarán Emilio de Justo y Diego Urdiales. Entran en las apuestas Álvaro Lorenzo, Ginés Marín, José Garrido, Pablo Aguado, Luis David Adame, Pepe Moral… todos nombres más que interesantes para la afición. Pero la verdad es que más de uno de ellos se quedará fuera del ciclo. No hay lugar para todos.

No quisiera estar en el pellejo del empresario. Al igual que sucede con el fútbol, que parece que cada español lleva en su interior un entrenador nacional que sabe a quién debería seleccionar y alinear, en el toreo cada aficionado lleva en su interior un empresario capaz de confeccionar los mejores carteles. Pero no es tan fácil. Las presiones de las figuras y de algunos apoderados provocan unas dificultades muchas veces desesperantes a la hora de ir cerrando carteles y que influyen en el resto de las combinaciones de cada serial. La incompatibilidad de cargos sería una buena solución a tal problema. Es decir, que no estuviese permitido ser empresario y apoderado a la vez. Pero eso es una quimera. Así es que lo dicho, con las reglas de juego actuales no quisiera estar en el pellejo del empresario.

Sin embargo tales inconvenientes no han de servir de excusa para no presentar la feria más justa posible. Justa con los toreros y por tanto justa con los aficionados, que al fin y al cabo son la clientela a quien se debe el empresario. La Feria de Fallas, el primer ciclo importante de la temporada, tradicionalmente marca la fuerza que tienen los matadores. Sería de desear que también marcase la fuerza que tiene el empresario para imponer la voluntad de quienes pasan por taquilla y con su dinero sustentan el negocio.

 

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