CARLOS BUENO

Novilladas y contenido taurino, pura utopía

martes, 17 de noviembre de 2020 · 07:40

La población pacense de Herrera del Duque se convirtió en el epicentro de la novillería el pasado fin de semana. Fueron tres novilladas en dos días en las que se dieron cita seis de los chavales que más interés han levantado entre los aficionados. Tres escaparates dentro del programa de 21 festejos proyectados por la Fundación Toro de Lidia dentro de la llamada Gira de Reconstrucción. Tres alientos, un oasis en un año duro para todos y especialmente complicado para los benjamines del toreo, para el futuro de la tauromaquia.

La celebración de novilladas ya es complicada de por sí en temporadas “normales”. Su número va a la baja sin que se encuentre solución. Se trata de funciones caras de organizar, gravadas con los mismos impuestos e idéntico porcentaje de IVA que los festejos mayores, deficitarias para el empresariado taurino, lo que retrotrae a cualquier emprendedor con ganas de dar oportunidades a quienes deben convertirse en los maestros del mañana. El panorama no es halagüeño para aquellos que sueñan con abrirse paso hacia la alternativa soñada.

Son espectáculos que se anuncian con cuentagotas en las ferias importantes y sólo si el pliego de condiciones de arrendamiento de las plazas obliga a ello. Así las cosas, las ferias de novilladas se han convertido en el clavo ardiendo al que se agarran los aspirantes y los cazatalentos. Pero en esta campaña, marcada por la pandemia de coronavirus, los ciclos novilleriles han ido cayendo uno a uno hasta quedar suspendidos la totalidad de ellos.

Las dificultades sociosanitarias han obstaculizado aún más cualquier intento de planear novilladas. 2020 se ha convertido en un año testimonial, sin rodaje, una temporada prácticamente perdida para los aspirantes a matadores. Y tan preocupante para el futuro es eso como la galopante desaparición de contenido taurino en las televisiones en abierto y en las plataformas importantes de Internet.

A la moda que impuso Youtube de ir eliminando vídeos de toros de su página, se le ha unido Vimeo, que ha hecho lo propio pero todavía con más contundencia con las cuentas de toreros, empresas y portales relacionados con el sector. Es evidente que una compañía como Vimeo, que aloja a más de 150 marcas y productos en su web, ha sufrido la influencia y presión de los animalistas.

Que nadie se equivoque, que no se alberguen falsas esperanzas, porque ningún organismo oficial va a apostar por el mundo de los toros en este momento. Que se dictamine una legislación que favorezca la inclusión de todo tipo de contenidos legales en plataformas privadas es una auténtica utopía. El regreso de las retransmisiones de corridas a la televisión estatal es pura quimera, y la reducción de tasas impositivas a las novilladas es un verdadero espejismo.

Los políticos andan enzarzados en mil batallas y el toreo se ha convertido en un arma arrojadiza que se utiliza de forma egoísta. El último ejemplo nos acaba de llegar desde el Senado, donde el grupo socialista, nacionalistas, izquierda radical y Bildu se han negado a reconocer la tauromaquia como seña de identidad de España y a dotarla con fondos de la partida destinada a la Cultura en el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia que llega desde Europa.

Hay que ser realistas y ponerse a trabajar en un plan inmediato que garantice la continuidad de las novilladas y que facilite el acceso a contenido taurino a todos los públicos. Acabar con la afición a los toros desde la base es el propósito de los antis para que en un tiempo no haya continuidad. Es urgente contrarrestar esa estrategia. O se salvan los festejos menores y se desarrolla una plataforma que permita retransmitir corridas en abierto y publicar vídeos taurinos o el futuro tiene los días contados.

 

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