CARLOS BUENO

Va de Bous, un reconocimiento al sentir del pueblo

martes, 11 de febrero de 2020 · 07:16

La Generalitat Valenciana, a través de la Secretaría Autonómica de Seguridad y Emergencias, ha hecho público el listado de los distinguidos con los premios “Va de Bous”. Se trata de unos galardones taurinos instaurados por el Partido Popular en 2015 y restablecidos en 2018 por el Partido Socialista que, con ésta, llegan a su tercera edición.

Compromís, socio de Gobierno de los socialistas en Valencia, ya mostró su malestar hace cuatro años cuando llegó a calificar la recuperación de los premios de “hecho que NO nos representa”, una opinión tan respetable como digna del antitaurino más ciego y totalitario.

En esta ocasión, los homenajeados serán la Feria de novilladas de Algemesí y el veterinario Gerardo Rojo en la modalidad de espectáculos taurinos en plaza, y el ganadero Fernando Machancoses y las poblaciones de Chiva y Ontinyent como máximos exponentes de los “toros de cuerda” en el apartado de festejos populares.

Algemesí lleva organizando su feria desde tiempos inmemoriales. Se sabe que ya en la Edad Media había bovinos en su término municipal que servían para divertimento de la gente durante las fiestas, y que los vecinos levantan su peculiar coso rectangular de madera desde mediados del siglo XIX. Sin duda es la fuerza del pueblo la que le ha concedido perdurabilidad a una tradición tan antigua e identitaria.

Gerardo Rojo es un reconocidísimo veterinario capaz de dejarse la piel por curar y salvar la vida de cualquier animal y que, por otra parte, lleva más de 30 años ejerciendo su cargo en la plaza de toros de Valencia. Durante todo este tiempo se ha desvivido por aprobar los astados más íntegros, plenos y con el trapío idóneo para un coso de primera categoría.

Fernando Machancoses pertenece a una de las sagas más importantes de ganaderos valencianos especializados en “bous al carrer”. Su padre consiguió llevar a lo más alto una divisa autóctona que es todo un icono de los festejos populares. Fernando conserva el hierro que fundó su abuelo y continúa trabajando para que sus ejemplares sigan siendo un referente en las calles.

El toro de cuerda es una de las suertes taurinas más antiguas y populares extendidas por la geografía española. Su celebración se relacionó generalmente con la fecundidad, y tuvo gran aceptación en los siglos XVI y XVII. Sin duda, se trata de un vestigio cultural y etnológico digno de ser protegido y preservado como parte del patrimonio cultural de nuestro país y que Chiva y Ontinyent llevan a cabo con especial respeto a la tradición.

 

Cabe recordar que cada año se organizan más de 9.700 festejos de bous al carrer, en más de 260 municipios, y en 32 de las 34 comarcas de la Comunidad Valenciana, y que más de 100 de esos espectáculos son de la modalidad de toro de cuerda.

No querer ver que la voluntad popular es la que ha querido dar continuidad a la feria de Algemesí y a la celebración del toro de cuerda es de ser un ciego absoluto. Empeñarse en despreciar la labor de veterinarios y ganaderos apasionados por su trabajo y comprometidos con el bienestar animal es de un totalitarismo inexcusable.

Los premios “Va de Bous” han dado esta vez en el clavo. Su concesión es un homenaje al pueblo y a sus gentes, a la tradición y a la pasión; una decisión libre de prejuicios, alejada de tintes políticos y apegada al sentir de la ciudadanía. Que ciertos mandatarios no lo reconozcan y afirmen que todo esto no les representa puede ser una opinión, pero dice poco del respeto a las libertades y talante democrático que deberían exhibir quienes pretenden gobernar con el pueblo y para el pueblo.

 

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