CARLOS BUENO

Otra más de José Tomás

martes, 10 de marzo de 2020 · 07:00

Una alegría y una lástima. Que se haya confirmado una nueva aparición de José Tomás es, sin duda y de entrada, un gesto que inunda de alegría a los aficionados. El hierático de Galapagar ha firmado dos tardes en la plaza francesa de Nimes, una por mayo y la otra en septiembre. En ambos casos la fórmula elegida es la misma de anteriores ocasiones: un festejo mixto junto a un rejoneador. No habrá competencia directa con otros matadores ni sorteo de los toros a lidiar, porque José Tomás matará los que haya escogido en el campo con mimo y cautela, comparando reatas y cuidando las hechuras, lo que no es sinónimo de éxito asegurado pero ayuda mucho.

Ni sé ni me importa su caché, que a buen seguro será estratosférico. Si se lo pagan será porque su presencia en los carteles resulta rentable y porque lo merece, aunque muy probablemente todo repercuta en el bolsillo de los espectadores que, si quieren ver al matador madrileño, tendrán que comprar un abono especial, me temo. Es evidente que José Tomás sabe jugar sus bazas y sacar el máximo rendimiento monetario a sus escasas actuaciones.

Parece evidente que se trata de un tipo más interesado en su propia economía que comprometido con la tauromaquia. Y digo esto porque, con su capacidad y su tirón, el mayor que un torero ha tenido en las últimas décadas, podría hacerle mucho bien a la Fiesta. Y no haría falta que realizara temporada completa, sólo anunciarse una vez en los cosos de mayor exigencia, pongamos por caso Madrid, Sevilla, Valencia, Bilbao, Zaragoza, Málaga, Córdoba, San Sebastián y Pamplona, que con el añadido de Nimes sumarían 10 festejos al año, sólo 10. Ahora bien, aceptando las reglas del juego que rigen para todos, es decir, alternando en terna con el resto de figuras y acatando el sorteo de los toros como los demás. Eso sí que demostraría su responsabilidad con la profesión, más necesitada de gestas que de gestos.

Las últimas apariciones del hierático me recuerdan mucho a los partidos de exhibición de los Harlem Globetrotters, un equipo de baloncesto americano con una puesta en escena sorprendente en cada actuación suya, encuentros espectaculares con acciones de gran mérito que son las delicias del público. Pero los Globetrotters no respetan todas las normas del baloncesto ni entran en liza con los equipos de la NBA. Al final se trata de un gran show pero sin la autenticidad que significa la competición.

Si José Tomás dejase de ser como los Globetrotters y se decidiera a torear 10 tardes por temporada, la economía del sector se revitalizaría, el ambiente taurino crecería y los ataques antis perderían consistencia. Y no cabe imaginar si apostara por anunciarse en Barcelona, en la Monumental o en una portátil, incluso en una plaza montada en exclusiva para la ocasión. Los peñistas de Algemesí seguro que podrían construir un coso de madera como el que cada año elevan en su plaza Mayor, algo único, llamativo y fastuoso que realzaría el suceso. Pero pongamos los pies en el suelo, nada de esto acabará ocurriendo, y es una lástima.

 

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