CARLOS BUENO

La tauromaquia no tiene Echanoves

martes, 21 de abril de 2020 07:54
martes, 21 de abril de 2020 07:54

Los toros ya no mueren defendiendo su bravura sobre el albero dorado de una plaza. Ahora son aniquilados de forma vil en grises mataderos. Del calor de la emoción se ha pasado a la fría traición. No hay otra opción. Su gasto es insostenible para el grueso de los ganaderos. Sólo entre Mercasevilla y el Matadero del Sur ya se han sacrificado 200 toros bravos por el coronavirus. 200 animales lustrosos que debían haberse lidiado en ferias del 2020 que no se celebrarán. Y es que la pandemia ha obligado a cancelar 90 espectáculos taurinos en dos meses.

Si la temporada acaba perdiéndose, como hacen presagiar todos los indicadores, 12.000 toros no tendrán salida. La Unión de Criadores de Toros de Lidia estima que las pérdidas llegarían a alcanzar los 77 millones de euros, y la Asociación de Ganaderías calcula que a sus afiliados les costaría unos 12 millones. Una ruina, la quiebra. Los mataderos están pagando aproximadamente 500 euros por la canal de cada astado, mientras que el coste de su manutención durante los años de crianza oscila en torno a los 5.000 euros. Para hacer viable la continuidad de muchas divisas se tendrían que reducir los gastos de explotación y las plantillas de trabajadores, que en suelen estár formadas por una veintena de personas. Lo dicho, se mire por donde se mire, una ruina a todos los niveles.

Y, de momento, la esfera taurina sigue sin noticias del Ministerio. Se espera y se confía en que los toros serán tenidos en cuenta a la hora de recibir respaldo económico por la crisis del coronavirus, pero lo cierto es que el Ejecutivo ha aprobado un paquete de ayudas al sector cultural y en él no se ha mencionado la palabra tauromaquia. El actor Juan Echanove pasó de insultar al ministro de Cultura antes de anunciar las subvenciones, a loarle en televisión tras comunicar los donativos. Pero los toros no tienen un Echanove que pierda su dignidad en favor del sector. No tienen a nadie con tirón popular suficiente para denunciar desigualdades tan ofensivas como la que sufren los olvidados ganaderos, que están apuntillando toros mientras, en plena pandemia, el Gobierno destina más de medio millón de euros a los ecologistas de World Wildlife Fund para que investiguen cómo prevenir los daños de los conejos en la agricultura. Indignante. La respuesta, sin medio millón de euros de por medio, está en la caza.

Leía estos días que el matador Miguel Ángel Perera había alcanzado 14 millones de reproducciones de los vídeos en los que, a través de las redes sociales, muestra cómo es la vida en el campo bravo. Debe ser que los toros sí que interesan. Y, al tiempo, Facebook acaba de eliminar la página de la Asociación del Toro de Madrid con casi 100.000 seguidores sin que nadie ponga el grito en el cielo. Es evidente que el toreo no tienen Echanoves que le defienda.  

Lo que parece evidente es que la situación actual acabará desembocando en una reconstrucción y reconversión de toda la sociedad en general, incluida la tauromaquia. Nada volverá a ser igual y no se puede esperar a que lleguen los problemas sino que hay que anticiparse a ellos. Es necesario comenzar ya a trabajar para el año 2021, que será muy duro. Es momento de remar todos juntos porque ahora la unión no es una opción sino una necesidad total.

Habrá que revisar los pliegos de condiciones de arrendamiento de las plazas, reclamar una reducción de impuestos, renegociar los honorarios de los toreros, estudiar una rebaja de las entradas… y para ello es muy probable que haya que reinventarse y que el sistema general actual de funcionamiento cambie. A falta de Echanoves, el tiempo dirá.

 

27
2
0%
Satisfacción
77%
Esperanza
11%
Bronca
11%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia

Otras Noticias