CAPOTAZO LARGO

El toreo como el boxeo

martes, 13 de abril de 2021 · 06:26

Servidor, que sobrepaso los 50 aunque me sienta un jovenzuelo, recuerdo perfectamente una época que no parece tan remota en la que el boxeo aparecía en la televisión con relativa frecuencia. Los combates de José Legrá, Pedro Carrasco, José Durán, Urtain, Perico Fernández y hasta Poli Díaz eran habituales en la cadena estatal, también sus apariciones en programas de actualidad.

Hasta finales de la década de los 80, con Pilar Miró como Directora General de RTVE, el boxeo nacional e internacional tuvo un hueco en sus retransmisiones, siempre con grandes audiencias. Pero con la llegada al ente nacional de Luis Solana, hermano del ministro Javier Solana, este deporte despareció de la parrilla porque al nuevo director no le gustaba. A partir de entonces Tele 5 tomó el relevo por un tiempo hasta que decidió apostar por el cotilleo y la telebasura.

Se atacó al boxeo, afirmando que era un deporte marginal y obviando que se trata de una disciplina olímpica. Se ocultaron sus beneficios y sólo se noticiaron las desgracias. Se apostó por el “moralismo” barato y por lo “políticamente correcto” dejando de lado que España cuenta con 12 campeones mundiales en su historia. Si un futbolista decía una chorrada era muy gracioso, pero si la decía un boxeador era porque estaba sonado.

La Federación de boxeo no supo defender su feudo, y ante tal pasividad, en 2006, el manager Ricardo Sánchez Atocha ofreció gratis a las televisiones españolas el combate en el que Javier Castillejo le ganó al alemán Felix Sturm el título de campeón del mundo de peso medio, pero ya ninguna televisión quiso programarlo. Definitivamente se había perdido la batalla de la pequeña pantalla y con ello su presencia social.

Toda esta historia me recuerda a lo que le está sucediendo al mundo de los toros. Está muy bien que haya retransmisiones de corridas en canales de pago, pero a ellos sólo se abonan los que ya son aficionados. Para captar nuevos adeptos resulta fundamental que se puedan ver en abierto. Además, explicar el toreo es necesario para erradicar bulos, falsedades y mensajes malintencionados que hacen mucho daño a la tauromaquia porque se reproducen y corren como la pólvora sin contrastarse.

Servidor, que sobrepaso los 50 aunque me sienta un jovenzuelo, recuerdo una época que no parece tan remota en la que diestros como Palomo Linares, Paco Camino o Paquirri aparecían en programas en prime time presentados por José María Íñigo, o Manzanares, Joselito y Jesulín entrevistados por Mercedes Milá… Más allá de la emisión de corridas, los matadores estaban considerados personajes admirados y el toreo estaba normalizado en la sociedad.

Eso ya ha pasado a la historia. El sector taurino tampoco ha sabido defender su feudo. Así, también se ha perdido la batalla de la pequeña pantalla y con ello la presencia social. De nada vale que se trate de una actividad legal, amparada por las leyes y por nuestra Constitución, ni que los estatutos de RTVE incluyan que debe programarla y no discriminarla. No sirve ningún argumento si no hay quien lo haga valer.

Definitivamente la historia del boxeo me recuerda a lo que le está sucediendo al mundo de los toros. Y todo indica que acabará teniendo el mismo fin, porque lo que no sale en la tele sí que es marginal, o directamente no existe.

 

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