CAPOTAZO LARGO

Reflexiones de un mes de mayo

martes, 25 de mayo de 2021 · 07:41

Este mes de mayo nada tiene que ver con el mismo de otras temporadas. El de 2021 ha significado el regreso de las ferias taurinas después de más de un año sin ellas a causa de la pandemia. Eso sí, en lo artístico ha supuesto un punto y seguido, lamentablemente también en lo que a percances se refiere.

La historia señala mayo como un mes sangriento. La nómina de toreros heridos y caídos está jalonada con numeroso e insignes nombres. En esta ocasión el maleficio ha vuelto a cumplirse y el drama ha planeado sobre el albero, por fortuna sin llegar a producirse la tragedia.

Filiberto resultó gravemente cogido en Torralba de Calatrava. El novillero murciano sufrió un traumatismo craneal y facial con pérdida de conocimiento. En la plaza carabanchelera de Vistalegre Emilio de Justo recibió dos volteretas que casi le parten la espalda. El matador extremeño tuvo que permanecer postrado en la cama durante el tiempo necesario para impedirle realizar el segundo paseíllo en el que estaba anunciado. Al joven Manuel Perera un novillo le sacó literalmente las tripas. Hubo que abrirle en canal para volver a recolocarle los intestinos; así de duro. Al banderillero Juan José Domínguez un toro lo zarandeó por el pecho durante unos segundos eternos y angustiosos. El asta penetró en cuatro direcciones sin encontrar el corazón porque no le tocaba, no hay otra explicación. Aún así los destrozos fueron significativos. Y Pablo Aguado fue alcanzado en el muslo entrando a matar al último de la tarde. Dos extensas trayectorias de 20 y 14 centímetros que no alcanzaron venas ni arterias importantes; un alivio dentro del mal.

Los toros cogen porque es su deber. Porque a veces su fuerza e instinto ganan la partida a la inteligencia humana. Porque en ocasiones el torero pierde la total concentración. Por mil razones que confieren al lidiador la catalogación de héroe. No siempre la cornada es evitable, pero hay momentos que podría sortearse. Pudiendo estar equivocado, la de Aguado me parece una de esas.

El sevillano participaba en un mano a mano que poco le favorecía. Se las veía con un Roca Rey pletórico, un prodigio con un poder y una claridad nada común que le “comió el tarro” desde el principio, cuando le invitó de forma envenenada a realizar un quite al primero de la tarde, un toro complicado. Pablo hizo lo que pudo dentro de su austero registro, y a continuación el peruano le desdibujó con el capote a la espalda. El sevillano no es de variedad y siempre tendrá las de perder cuantitativamente en festejos de este tipo. A él no le hace falta fajarse en un cuerpo a cuerpo porque le sobran un puñado de verónicas o de acompasados naturales para dejar el mejor de los aromas y permanecer en el recuerdo con independencia de si gana o pierde la batalla de las orejas. El mano a mano pareció acabar presionándole y, en su afán por justificarse, llegó el percance en el último momento. Será cuestión de que su apoderado estudie si es más conveniente para él participar en terna.

Como decía, este mes de mayo ha supuesto el regreso de las ferias después de más de un año sin ellas a causa de la pandemia. Pero la gente no ha acudido a la cita. Ni una sola tarde se vendieron las 6.000 localidades permitidas para el San Isidro de Carabanchel. En 11 días no hubo en Madrid 6.000 aficionados que acabaran con el papel. Algo pasa y es preocupante. El sector taurino no ha sabido aprovechar los momentos de pandemia para reorganizarse y salir fortalecido, para conseguir abaratar costes, para mostrar el toreo al mundo a través de la televisión. Desde luego este mes de mayo nada tendría que haber visto con el mismo de otras temporadas.

 

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Satisfacción
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Bronca
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25%
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Indiferencia