CAPOTAZO LARGO

Gracias Enrique

martes, 6 de julio de 2021 · 08:08

Gracias por elevar el toreo a la categoría de sublime, por dotarlo de una distinción nunca antes lograda, por imprimirle una estética inimaginable hasta tu aparición, por amalgamar épica y lírica con una facilidad asombrosa, inexplicable, sólo al alcance del más grande. Gracias Enrique Ponce.

Han sido más de tres décadas de compromiso con la tauromaquia, sin rehuir ni una sola plaza, sin esquivar a ningún compañero, sin negarte a lidiar las divisas más complicadas cuando ha sido oportuno. Tus duelos con César Rincón fueron memorables. Te las viste con Espartaco y con Manzanares en sazón, con Joselito y con Rivera como tándem arrollador, con el mediático Jesulín, con el poderoso Juli, con el idolatrado José Tomás y con multitud de matadores más que irrumpieron con renovadas ansias, pero sólo tú te mantuviste siempre en lo más alto.

30 años como figura del toreo en los que has abierto las puertas grandes de todos los cosos y frente a todo tipo de toros con unas estadísticas apabullantes. Una vida dignificando la tauromaquia en el ruedo y en la sociedad. Dando lecciones sobre la arena y siendo arquetipo en la calle. Ejemplarizas como nadie la sentencia que afirma que hay que ser torero y parecerlo, y tu categoría y elegancia como profesional y como persona te convirtieron en el mejor embajador que la Fiesta de los toros pudiera tener.

No se te conocen salidas de tono, grescas ni groserías. Aceptaste las críticas y agradeciste los elogios; todo con naturalidad y modestia. Quizás ese fue el secreto de tu éxito, la modestia, la creencia de que podías seguir aprendiendo, mejorando, superándote. Respetaste a aquellos que no acabaron de comulgar contigo, porque sólo los más grandes estáis expuestos a los ataques más tendenciosos. Sabías que es imposible poner a todos de acuerdo, eso no lo consiguió ni Jesucristo, y seguiste tu camino en línea recta, abriéndote paso por méritos propios con una afición desmesurada.

Gracias Enrique Ponce también a título personal. Contigo recuperé la ilusión por el toreo y por ti decidí dedicarme al periodismo taurino. Llamaste mi atención siendo un novillero menudo de talla y me enganchaste para los restos en la corrida en solitario que protagonizaste en Las Ventas el 1 de octubre de 1992. El impacto fue tal que entonces entendí que cortar orejas no era lo verdaderamente importante. Luego llegó “lo de Lironcito”, una obra maestra que pasará a los anales de la historia de la tauromaquia. Y le siguieron cientos de faenas cumbre en las que aprovechaste las bondades de los toros buenos, hiciste que pareciesen mejores los insulsos y metiste en el canasto a los malos. Sin duda tu ciencia no tiene parangón.

Nadie jamás permaneció en la cumbre lo que tú. Y podías haber continuado sin ningún tipo de agobio, pero ahora lo dejas. No cabe demostrar nada más y mereces parar cuando tú decidas. El paso del tiempo te hará más grande. Es muy posible que hasta aquellos que te dedicaron los reproches más intransigentes acaben reconociendo tu majestad, aunque sé que eso no te preocupa. Lo tuyo será seguir caminando en línea recta, la línea de la vida que te has ganado y tienes derecho elegir. Muchas gracias Enrique.

18
5
69%
Satisfacción
7%
Esperanza
15%
Bronca
7%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia