CAPOTAZO LARGO

Pablete Bustinduy y los “putos pijos”

martes, 18 de junio de 2024 · 07:41

30 días de toros en Madrid sumando las corridas de ‘Beneficencia’ e ‘In Memoriam’ a la Feria de San Isidro. 16.575 abonados, una cifra récord. 15 festejos con las entradas agotadas. 611.949 espectadores, con una media de 20.400 personas en los tendidos cada tarde. Pero estos datos no le interesan al ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy. Es más, le molestan. Le molestan porque demuestran que el toreo tiene más seguidores que nunca. No quiere saber que, sólo durante la feria, el impacto económico fue de 80 millones de euros, y que asciende a 140 millones el resto del año. Ni que hay casi 400 trabajadores entre fijos y fijos discontinuos en la plaza durante toda la campaña. Ni que las contrataciones internas y externas suman hasta mil empleos.

A Pablete no le gusta la tauromaquia y, en un ejercicio de cinismo sectario y totalitario, niega los datos asépticos y concluye que “lo ocurrido en la plaza de Las Ventas no se refleja en las estadísticas de asistencia a estos espectáculos, ni en el número, ni en el público”. La afirmación, además de vaga, no tiene sentido. Pero los dictadores son así. Dicen lo que sea con tal de restar importancia a lo que desprecian, y Pablete detesta el toreo y considera que no debería ser objeto de entretenimiento en una sociedad democrática avanzada, porque lo dice él, porque está en posesión de la verdad absoluta y única, porque él tiene la capacidad para dictaminar lo que está bien y lo que está mal.

En toda España, Sumar, el partido de Pablete, tuvo 811.281 votos en las últimas Elecciones Europeas. Sólo Las Ventas cerró la temporada 2023 con 868.784 espectadores. Es decir, que Sumar consiguió 57.503 votantes menos que el total de asistentes al coso madrileño. Pero esto Pablete lo esconde y, en una nueva manifestación de intolerancia, para tratar de imponer su pensamiento no solo niega la libertad, sino los números, que no son objeto de interpretación.

Y los datos son otros diferentes a los que Pablete quiere ver, distintos a los que pretende que los demás sepan. Las últimas estadísticas de las que se dispone, las de 2023, confirman que el año se cerró con 4’5 millones de entradas vendidas, que aportaron 40 millones de euros en concepto de IVA. Se celebraron 1.579 festejos, con incrementos del 55% en el caso de las novilladas sin caballos y del 19% en las novilladas con picadores, lo que demuestra que los toros interesan a todos los niveles, y que siguen apareciendo nuevos valores a pesar de la extinción informativa y de retransmisiones taurinas de la televisión pública que pagamos entre todos, la que gestiona Pablete y sus cofrades para eliminar la vaquilla del mítico concurso Grand Prix, hasta ahí llegan.

Pablete sería don Pablo si respetase a quienes no opinan como él. Pero no lo hace, al contrario, sentencia que la tauromaquia no interesa, que las nuevas generaciones la rechazan y que quienes van a un tendido son unos “putos pijos”, como los calificaron sus socios de Más Madrid. Pablete y sus secuaces no han entendido que hay que gobernar para todos y que hay que respetar los derechos y las libertades de los demás, no sólo las de los adeptos. Si de verdad piensan que los toros no interesan que los dejen en paz, ¿no?

 

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