CON UN PAR

Gesta a ciegas

Esta tarde se celebra la gran gesta de Diego Ventura en la quinta de la feria de Otoño, que espera ansiosa la puerta grande de un rejoneador de leyenda. Otra más, serían diecisiete, tras cortar un rabo por primera vez en la historia, el pasado 9 de junio, en las últimas bocanadas de San Isidro. Pese a todo no son tiempos fáciles para el hispano luso, que atraviesa un desierto de ignorancia por cierta parte del sector empresarial nacional. Con la mirada puesta en México a donde irá en los próximos meses los veinte años de alternativa, hace hoy el paseíllo entre e calor de un público que es muy de Ventura, más que de otros rejoneadores.

Se ha ganado Diego ese cariño y desde aquí hemos denunciado el desprecio con el que se le está tratando en ocasiones. Tanto Plaza 1 como el rejoneador han hecho una apuesta importante a nivel promocional para que lo tendidos de la monumental de la calle Alcalá presente sus mejores galas en una tarde sin precedentes. Encuentro con el público y los medios de comunicación, que acudimos prestos a la llamada. Carteles en exclusiva, jornada con los más jóvenes. Tiempos modernos para un mundo añejo en ocasiones.

 

Diego Ventura en la jornada con el público en Las Ventas

 

A cambio, el gran público se topa con la voluntad de Ventura de que las cámaras de Movistar Plus no retransmitan el festejo con el legítimo objetivo de llenar la plaza. Pues sinceramente me parece un error grave que quizá alguien debería haberle corregido. La televisión, esa que ha ayudado a rentabilizar algunas grandes ferias, esa que está haciendo por el futuro de la feria más que los organismos públicos, esa que ha hecho meritoria la necedad de algún torpe empresario, esa misma, no podrá contar a los cuatro vientos la gesta de Diego. En pleno siglo XXI lo que no sale en televisión es como si no existiese y volver la espalda a quien ha tendido la mano en tiempo de teléfonos colgados es sinónimo de ingratitud. Y si se trata de vivir emociones en directo, el equipo de realización que comanda el señor Santamaría lleva años dando clases de innovación, tanto en el deporte como en los toros.

No todo el mundo puede permitirse económicamente acudir al festejo en directo y sentarse esta tarde frente al televisor para disfrutar de los quiebros de la cuadra de Ventura es su humilde forma de decir sí a los toros. Ningún gesto está de más, ni el tuyo, Diego.

 

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