OPINIÓN

¿Qué pasa en Badajoz?

Se acerca la festividad de San Juan, comienzo inequívoco del verano, que este año se ha hecho de rogar pero finalmente nos ha caído a plomo, rayando ya los temidos cuarenta grados. Noche de hogueras en muchas localidades del Mediterráneo, días de toros, Alicante y ¿Badajoz?. Comenzó ayer la tradicional feria de San Juan, la más importante de Extremadura, una plaza que es el santo y seña del empresario José Cutiño y Fitauromaquia, sociedad que cuenta con el respaldo del capital e importantes plazas en México y de la que se salió a tiempo Simón Casas.

A diferencia de tiempos pasados los carteles de este año se anunciaron con muy poca antelación, lo que dificulta la ya de por sí complicada labor de promoción y difusión de una feria que por caché estaría obligada a presentar lleno tarde tras tarde. Ayudan poco los carteles confeccionados, dos corridas de toros y una de rejones, con hierros de poco tirón y muy ligados a la zona.

Ayer se dio el aldabonazo de salida con la terna Pedrito de Portugal, Israel Lancho y Posada de Maravillas que entró en sustitución de Luis David Adame herido en Istres. La respuesta de la afición local la pudimos comprobar en las numerosas imágenes que nos llegaban a través de las redes sociales, con el cemento como principal protagonista. Un tercio de entrada reflejan las crónicas. Sin menospreciar a los profesionales que estuvieron a muy por encima de todo, el aspecto era desolador, pese a que los canales oficiales se esforzaran en divulgar imágenes con los tendidos llenos.

Pero, ¿qué está pasando? No cabe duda que gestionar durante años las principales plazas de Extremadura unido a una larga trayectoria profesional en el mundo taurino te avalan para evitar situaciones como las de ayer. Pero algo debe de estar pasando cuando han caído del saco plazas como Zafra, Málaga u otras que están al caer, léase Córdoba. ¿No será que al aficionado corriente, ese que llega a finales de mes con más pena que gloria, pagar 30 euros, bajo el sol extremeño, en una fila pongamos que 20, de un coliseo con cerca de 13.000 localidades, le parece una tomadura de pelo? De ahí hasta los 65 euros, según nuestra tolerancia a los rayos solares ¿Para ver a dos toreros que creíamos en otros menesteres y a otro que ha sido relegado al olvido? ¿Con esa política esperaban un lleno el primer día?

Hoy tenemos la segunda de abono con el maestro Ponce, un profesional donde los haya, Ferrera, con el que no contaron en los tiempos de bonanza y ahora anuncian su vuelta después de cinco años, y Ginés Marín, muchacho de la casa que vale para todo. Con esta tarde al menos son justificables los precios de ayer. Pero no deja de ser más de lo mismo, escasa creatividad en la confección de la feria, sensación de plan B o C, porque no se ha llegado a lo que se quería y un anuncio tardío porque casi no llegamos a tiempo. Y de los rejones del domingo, pues más de los mismo, el pack "Hermoso de Mendoza" y Joao Moura, un guiño al fronterizo público portugués.

¿No quieren venir las llamadas figuras? ¿No pueden traerlas por cuestiones económicas? ¿Imposible buscar el respaldo televisivo autonómico? Una retirada a tiempo es un triunfo si no existe el convencimiento de poder hacer las cosas bien, dignificando el espectáculo y respetando al aficionado. Pero lo de ayer nos hace a todos, profesionales, medios de comunicación y aficionados un flaco favor.

Foto: @FITauromaquia

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