MAXI MOLLÁ

De lo bueno de esta temporada

Apunto de afrontar la recta final de la temporada taurina española del 2018, echo un repaso a mis reflexiones y observo que fueron bien pocas las cosas buenas o destacadas las que me hicieron reflexionar.

Hoy, quiero reflexionar sobre uno de los grandes alicientes que me hicieron disfrutar en este 2018. Verdad, profundidad, verticalidad, pundonor y poder, son algunos de los adjetivos que servirían para definir el toreo del matador Emilio de Justo. Un torero forjado así mismo en la parte dura de la tauromaquia que le mantuvo alejado durante años del circuito y que sólo Francia y su Cáceres natal alimentaron sus ilusiones taurinas, aunque fuesen con pequeños mendrugos del ganado más exigente.

Pero eso ya es historia, y hoy tras varias campañas mostrando sus credenciales y una  excelente temporada en la que se ha medido todo tipo de ganado y compañeros, Emilio de Justo se proclama emblema de esta nueva hornada de toreros que prodigan y realizan el toreo puro y veraz que ha logrado devolver la ilusión a esa exigente afición que empezó hace tiempo a emigrar de las gradas a la par que ha despertado la curiosidad del respetable por ver algo tradicional, artístico y diferente lleno de verdad y clasicismo equiparándolo en lo que debieron  ser los inicios de la combinación entre el arte y la emoción en la tauromaquia.

Por esto y mucho más, mi reflexión de esta semana va dirigida a la que creo conveniente justa pregunta de: ¿Consideras a Emilio de Justo como una figura actual de la tauromaquia?

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Esperanza
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2%
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Indiferencia

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