ANÓNIMO

“Las subvenciones no son para los ganaderos de bravo”

viernes, 27 de marzo de 2020 · 12:00

Una vez en la arena el asesino morlaco del COVID-19, intentan los ganaderos de bravo atemperar los primeros envites al capote con serenidad y temple.

Las apreturas hacia los adentros del astado que impiden a los de la garrocha hacer confinamiento, son correspondidas por estos con la mejor de las verónicas sacando las manos y empleándose a diario en la soledad del campo. Los derrotes por ambos pitones con la suspensión y cierre de espectáculos son aliviados alargando las embestidas que en diferente medida les da a cada cual su solvencia económica momentánea. Todo un alarde de valor y coraje por parte de unos vaqueros que a pesar del escaso tiempo que lleva sobre el albero el burel ven como cada una de las embestidas del astado se complica exponencialmente a la anterior, y si eso no fuese suficiente, ahora en el cambio de tercio se encuentran ante un presidente que niega la entrada al ruedo de varilarguero alguno que atempere los hachazos de este ruin animal.

La pica de las subvenciones no está ajustada para los ganaderos de bravo ya que estos, según la legalidad presidencial, incumplen dos características esenciales que les permita meter al piquero en la plaza.

La primera de estas, es que estos no dejan de realizar su trabajo (¡Ojo al tornillazo del burel! pues faltaría más, si estos cesan en sus tareas veríamos quien daba de comer y se ocupaba de la sanidad de los animales). La segunda, que el alivio que supone la matanza de alguno de sus animales para reducir el coste económico es visto por la autoridad competente como un ingreso y no como una pérdida económica, estas son las razones que lleva en ambos casos al presidente a dejar indefensos ante un toro sin picar a unos ganaderos que no ven forma humana de realizar ingresos ante esta situación.

Mientras que los ganaderos ovíparos o cárnicos siguen con trabajo y venta de sus productos, los de bravo solamente pueden seguir trabajando con sus respectivos costes y quedando ausentes y descalificados de ningún tipo de ingresos, así que, este toro que se emplaza de salida en la arena de nombre COVID-19 deja en una situación prácticamente de desamparo a los ganaderos de bravo ante una ley de ayudas económicas que parece decir a las claras que: “Las subvenciones no son para los ganaderos de bravo”.

En estas se encuentran actualmente los ganaderos de bravo valencianos que se ven desbordados e indefensos ante un burel que parece no tener orden de lidia y en una plaza donde escasean los burladeros.

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