JACOBO HERRERA

El ejemplo de Inma Vílchez

Se va porque los antitaurinos le hacen más daño que el que puede aguantar, la insultan una y otra vez sin consideración y porque le han llegado a agredir
sábado, 08 de diciembre de 2018 09:00
sábado, 08 de diciembre de 2018 09:00

El pasado fin de semana, mientras Andalucía y la tauromaquia se jugaban el pescuezo, salía publicada en redes sociales una entrevista a Inma Vílchez que nos abría una grieta en el alma a los que la sentimos cuando canta, cuando habla, cuando enseña la tauromaquia y cuando la defiende sin miedo en escenarios, plazas de toros, calle y redes sociales.

A Inma, ese torbellino de raza y valentía que todos empezamos a conocer y paladear hace tres años tras escribir y cantar las sevillanas más toreras de los últimos tiempos; esa gran aficionada que se recorre España desde Jaén hasta Bilbao para ver corridas de toros; esa tía interesada en conocer la tauromaquia desde los encierros de san Fermín hasta las clases prácticas de las escuelas taurinas; a esa mujer, artista, taurina y buena gente, se la han cargado.

Decía en la entrevista que en 2019 se va porque los antitaurinos le hacen más daño que el que puede aguantar, porque los antitaurinos la insultan una y otra vez sin consideración, porque los antitaurinos le han llegado a agredir. Y se va porque, aun teniendo legión de partidarios y admiradores de su voz y sus letras, el acoso supera el cariño y el refugio que recibe.

Porque a Inma, a quien le ha llegado el boicot de los programas televisivos que no le han dejado cantar al toro y de los profesionales del mundo de la música que le han querido tapiar su amor a la tauromaquia, le falta el aire de sentirse plenamente valorada en este sector y anuncia que le queda el oxígeno para echar una temporada más, la de su despedida.

Inma se irá como se han ido sus admirados Talavante o Morante de la Puebla en su momento, como se apartó su querido Finito de Córdoba en su día y como su ídolo Miguel Abellán, con el deseo de otra cosa, con el sueño de que tanta entrega y tanta pasión tenga su eco en la eternidad y con la conciencia tranquila de haber dado todo lo que había dentro.

Inma se apartará adonde estén sus amigos, los de siempre, los que han disfrutado de ella en los jornadas de montería y junto a la Morenita, los que sabían que ella era más taurina que el albero antes que nadie, los que le han ayudado a cumplir un sueño que nunca imaginó y que la ha llevado a conocer a sus ídolos, a los toreros, y a su mundo, el planeta taurino.

Ahora se apartará, y seguirá cantando, y seguirá escribiendo, y seguirá recordando a su amigo Fandiño con sus letras, pero lo hará a la luz de una lumbre y no de los focos de un teatro, y seguirá buscando la faena perfecta en la inmensidad del campo y en la profundidad de sí misma, sin prisas, sin carretera, sin discos que vender, pero con la misma capacidad de siempre: su sensibilidad.

Aráñate el alma, Inma, búscate en los finales de tanda, en cada sevillana, templa tu voz, gústate, plancha la muleta, torea tu última temporada y tu último disco con la sencillez de siempre, respetando tus tradiciones, lo nuestro, con la pasión por el mundo del toro, que nosotros valoraremos tu ejemplo, el de quien lucha un sueño, el de quien se ha hecho feliz a sí misma, el de quien ha tenido dignidad para no venderse a mercaderes y haber defendido siempre y ante todo la tauromaquia.

 

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