JOSE LUIS RODRIGUEZ

Una entrevista imposible

“Yo sueño con cosas que nunca fueron y digo ¿Por qué no?”
viernes, 24 de mayo de 2019 09:29
viernes, 24 de mayo de 2019 09:29

Un día cualquiera del calendario, pero más allá de un siglo del nacimiento de MANUEL RODRÍGUEZ SÁNCHEZ, y cuando ya sabemos que los caminos de la física cuántica y la magia, en ocasiones parecen confundirse y al tiempo se abren ya las ventanas de la inteligencia artificial, creo estamos en condiciones de poder imaginar una breve entrevista con el mito del toreo, MANOLETE; de él nos queda la estela de su personalidad y el mérito de haber perfeccionado el legado de Juan Belmonte. Huellas, ecos,emociones,imágenes,testimonios... hacen que en “el planeta de los toros” su presencia sea algo más que virtual.

Entre los pliegues de las certezas pasadas y las que vienen zumbando por los progresos científicos no vamos, a estas alturas, a ser menos osados que Julio Verne. Nos relacionamos con un robot y merced a la computación, ¡Eureka!, conseguimos nos reciba el gran torero, eso sí, con la ayuda del lector, pues... “lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible”, que dijo otro Monstruo.

 Comenzamos la virtual “entrevista”.

P.- Maestro, hay cosas irrealizables y esta entrevista lo acredita. ¿Guarda usted recuerdos?

- Mi vida torera quedó en la tierra y de ella se sigue hablando y escribiendo.

Entre ustedes no se me olvida, lo prueba la celebración del centenario de mi nacimiento, aún reciente. No me fue indiferente la efeméride. Es la manera de estar presente en la Historia del Toreo. En cualquier caso he podido constatar que la Gloria post mortem es infinita y no  a lugar a atesorar recuerdos.

 P.- De usted se han escrito muchas biografías, ¿tiene algún criterio sobre cómo se ha contado y se sigue contando su vida por los estudiosos?

 - En general están documentadas y son veraces, aunque las hay que buscan responsables a mi muerte y, personalmente, tengo claro que me hirió mortalmente el toro de Miura, de nombre Islero.

 Las especulaciones sobre las concausas y circunstancias de la cogida fueron inherentes al impacto y desconcierto que produce morir corneado matando al toro, que para los aficionados representa la muerte.

 Antes y después que yo murieron por asta de toro grandes toreros y a ninguno se privó del elogio literario. Morir de esta manera materializa la tragedia y culmina el bello rito en sacrificio, no siempre del toro.

 P.- Cuando usted nació, el 4 de Julio de 1917, lo hizo en Córdoba y en una familia que se ganaba el pan con la seda y el percal. ¿Tenía que ser torero, como su padre?

 -Mi padre, Manolete, murió siendo yo aún muy niño y pocos recuerdos guardé de él, los suficientes para saber que fue un hombre cabal, valiente y lidiador. Mi homenaje a él fue hacer propio su nombre para mi cartel: MANOLETE. Ni chico (como se estilaba) ni segundo. Quise ser en la plaza heredero, sucesor, ponerme en el sitio vacío que había dejado en  la Fiesta.

En Córdoba, por aquel entonces, no había muchas alternativas para un mozalbete como yo que, aunque fuera estudioso, conoció temprano la dehesa y las becerras a las que poder dar los primeros capotazos..., el ganadero marca con hierro candente a las reses y éstas, en sus noveles embestidas, bautizan a los que serán toreros.

P.- Vivió usted para y de la tauromaquia ¿feliz?

La felicidad tiene mucho de mariposa. Cuando la tocas se afea. Creo que la felicidad está en perseguir una tras otra todas las mariposas que revolotean a tu alrededor.

Y para el torero la mariposa es descerrajar la Puerta Grande de la plaza con la llave de su arte y en comunión con los aficionados que te ascienden sobre el trono de sus hombros.

P.- ...Y de los aficionados puede añadir algo más.

Siempre son exigentes y, a veces, hasta intransigentes. Lo fueron con todos los matadores que triunfaron. Con JOSELITO, con BELMONTE ... y lo   fueron  también conmigo. Y ahora lo siguen y seguirán siéndolo con JOSÉ TOMAS, PONCE, EL JULI, MANZANARES, TALAVANTE, ROCA REY... y tantos otros que hacen se agoten  las entradas.

P.- En la plaza es mejor el torero que corta más orejas...

- Es indicativo, desde luego. Quien desoreja más toros puede más, pero los toros no son iguales, ni aún siendo de la misma camada. Cada toro guarda su sorpresa. El mejor torero no lo es sólo por lo que hace o deja de hacer al animal bravo; lo tiene que ser ante los compañeros de terna y sus cuadrillas y en cualquier momento que lo requiera el peligro, con pronta intervención. Competencia toda. Solicitud al instante.

P.- Maestro, desde la Gloria ¿cómo ve usted la actual tauromaquia?    

Desde mi muerte ha seguido ascendiendo y ha contado con toreros “revolucionarios” que han llenado los cosos en España y en el extranjero. Me atrevería a diagnosticar que el ciclo histórico de cambio que se inició con JUAN BELMONTE, del que fui con otros modesto continuador, parece estar llegando a su fin. La quietud de pies ante el toro y únicamente el movimiento de las telas es un hecho que parece ordinario y créame, no lo es. La colocación en jurisdicción se logra. Se torea y, con frecuencia, se domina al toro, es verdad que a veces salen de toriles auténticos pavos. Menos carne y más músculo dan más movimiento al animal en la lidia y emoción en los tendidos.

Estamos, creo (desde el infinito en que habito), en vísperas de mejorar los tercios. Habrá cambios. Deben unificarse las normas. Las corridas deberán regirse por unos mismos criterios. Y los derechos que declaran las leyes vigentes a la tauromaquia deberán exigirse sin paliativos. Lo verosímil en la plaza es insuficiente. El día en que dejen de ser la lidia y muerte del toro verdaderas el toreo será ficción, pantomima.

 P.- Y del animalismo qué puede decirme...

Es una moda. Se está imponiendo con una publicidad engañosa que eleva a los animales por encima de donde la naturaleza los ha colocado. Las modas pasan y esta pasará. Son oponentes pequeños ante la verificación del valor del hombre ante el toro. No hay que olvidar que el ser humano siempre busca la verdad. En cualquier caso una “mascota” nada tiene que ver con un burel.

P.- Perdone mi osadía, Maestro, pero lo del espiritismo quedó  anticuado ante el superordenador cuántico que quizá, algún día, hará posible la auténtica entrevista desde el más allá y el mundo no será como es hoy...

        

        

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