JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ

Madrid

domingo, 22 de noviembre de 2020 · 10:37

El libro es de más de medio millar de páginas y tiene por objeto explicar MADRID y al unísono, entreverar la autobiografía del autor. Ello es, de entrada, un esforzado empeño, incluso para  quienes tienen demostrada hartamente la capacidad de literaturizar  hasta el oxígeno que respiran.

Quien esto escribe lo ha leído y ha valido la pena.

El resultado es una caudalosa fuente de información de un Madrid vivido, sufrido, gozado y por encima de todo sentido por quien un día, en mayo de 1971, arribó a la capital emocional  y precariamente desvalido de apoyos y bajó del tren con su  maleta en un presente desnudo, ante un futuro quimérico. Pura ensoñación  de escritor.

Dicho en corto y por derecho: El texto comienza con un maletilla de las letras dispuesto a poner su nombre donde lo han acartelado: Cervantes, Quevedo, Baroja, Galdós, Gutiérrez Solana, Ramón Gómez de la Serna... Una nube de maestros que han tenido a Madrid en el tuétano de sus obras y lo miran desde el Parnaso, deambulando en la más absoluta soledad.

Andrés Trapiello, como los gorriones, aprendió a conocer cuáles eran las mejores calles para sacarles provecho, en su caso para colocar libros de una famosa editorial a plazos. Trabajo que aprendió sobre la marcha con las mañas  de un boxeador apartado del ring. Desde entonces hasta llegar a escribir el libro que nos ocupa, Trapiello dio muchos pasos y no todos perdidos...

Fue así como llegó a conocer lo que muchos  madrileños  quizá ignoran. El escritor en ciernes indaga, estudia, lee, escribe, y mientras entra y sale de zaguanes, patios, jardines. No hay ámbito civil, religioso o cultural  que le sea ajeno.

Madrid es mucho Madrid. El escritor lo sabe y lo verifica hasta el punto de atreverse, finalmente, a ser cuña en el gran ensamblaje histórico, artístico, monumental y social. Puede que Madrid siempre tenga ranuras para calzar y rellenar y ese sea uno de sus secretos.

El libro, en su conjunto, nos da una visión de Madrid algo novelada o si prefieren amena, como se infiere del listado de apartados en que lo divide: Los vagabundos; la venta ambulante; los consejos de un amigo; Madrid, el agua y San Isidro; los dos côtes de Madrid; confesiones de un perro callejero; adiós a la Gran Vía; auxiliar de museos; archivos y bibliotecas catálogo de las calles de Madrid; la vida sigue y Madrid espera...

Hasta 24 entregas en las que se ocupa también del romanticismo, del Botánico, el Madrid en la guerra, el Rastro, Puerta del Sol...

Y por si fuera poco hay Retales Madrileños, retazos de muy diversos saberes, apuntes, anotaciones sin los que no hubiera podido plasmar un Madrid tan documentado.

El autor en uno de sus apartados nos deleita, describiéndonos un minúsculo jardín romántico, sin olvidar los grandes parques, el laberíntico callejero, las plazas, los palacios, las fuentes, las afueras... Y evoca un rico anecdotario del abigarrado elenco de escritores que contaron, cada uno a su manera, Madrid.

Resume, con rigor, cómo Reyes, cortesanos, políticos y ciudadanos han disfrutado y quizá sufrido en Madrid.

Madrid da para “un montón” y ¡no se acaba!

Por ello no podía faltar la semblanza del Madrid taurino con  coso que consagra a las grandes figuras, del que dice:... es una mezcla de templo y plaza pública, de dogma y librepensamiento y declara que: ...dejaría la vida defendiendo el derecho de quienes quieren seguir yendo a los toros a ver lo que uno iba buscando de joven.

La exuberancia capitalina creemos que fagocita, en parte, la biografía del narrador, siendo como es muy meritoria e interesante.

*Andrés Trapiello

Ediciones Destino, S.A. 2020.

Sello de Editorial Planeta

 

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