MANUEL VIERA

“Yo prohibiría los toros”, va y lo suelta la señora

miércoles, 12 de diciembre de 2018 08:00
miércoles, 12 de diciembre de 2018 08:00

Uno se queda absorto ante tamaña genialidad. Lo vuelven a decir. Se vuelven a posicionar. Ahora, tras el batacazo de su partido en los recientes comicios electorales andaluces, va y lo suelta la señora. Socialista ella. Lo dijo Teresa Ribera, la ministra para la Transición Ecológica: “yo prohibiría los toros y la caza”. Así de claro. Para recuperar los votos perdidos. Sin apretar los dientes y sin escalofrío de inquietud que le atravesase el cuerpo.

Y uno sigue perdido ante la originalidad del despropósito al ver como surgen las contradicciones. Como una ministra del PSOE quiere la prohibición de la Tauromaquia, y la caza y, sin embargo, la máxima autoridad en materia taurina en Andalucía, el director general de Emergencias e Interior de la Junta, el también socialista Demetrio Pérez, la ha defendido, y aún la defiende sin complejos, en una encomiable labor de trabajo y buen hacer que debería tener continuación. Sea quien sea el nuevo responsable.

Me entristece comprobar como una ministra del PSOE, el partido que ¿gobierna? España, se alíe con el populismo de Podemos y su obsesiva propuesta de prohibir los toros para anular libertades. Esas que se anhelan con todas las fuerzas nunca deben limitarse utilizando falsas sensibilidades morales. Y, además, aplaudiendo a los que están embarcados en algo más que una defensa animalista: en permanente cruzada, programada y organizada, contra la más sagrada libertad.

Fastidia lo absurdo, lo receloso y las risueñas irresponsabilidades. Fastidia la incoherencia que utilizan políticos agrupados en la misma sigla exhibiendo diferencias. Todo esto instila una mezcla de indignación e impotencia en una gente harta de tanta conciencia vulnerable. Saciada de esta pesadilla política de lo ilógico en la que nadie es capaz de imponer una pizca de cordura.

Desafortunada declaración de intenciones, colmada de contrasentido, con la que Teresa Ribera aplicó, con encantada fantasía enmascarada de falsa sensiblería, su ignorante sabiduría y empeño en proteger los animales. No hay límites para la osadía.

 

 

 

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