MANUEL VIERA

Penosa libertad

La realidad de unos miserables que insultan a las puertas de las plazas de toros, sin complejo de culpa, pagados, y sin que nadie se lo impida ni reaccione ante el sinsentido que invade el toreo
miércoles, 19 de diciembre de 2018 09:00
miércoles, 19 de diciembre de 2018 09:00

Vuelven a emerger con la fuerza de la sinrazón para amenazar, insultar, desafiar y, sobre todo, acusar de asesino y fascista al torero que, sin complejos, participó de forma activa en la campaña electoral de VOX. El partido de derecha que ha logrado una docena de escaños en el Parlamento de Andalucía y aboga por la tauromaquia. La condición violenta y provocadora de estos antitaurinos que se arremolinan bajo la piel animalista ha vuelto a actuar. En esta ocasión para decorar las paredes de la finca de Morante, en la Puebla del Río, con ocurrencias como “maricón y asesino” o “al nazi, tiro y cuneta”.

Escandalosa proliferación de gentuza oportunista que, amparada en el antitaurinismo de moda, declaran guerra abierta a un torero sólo por el hecho de apoyar, o tomar partido, por una formación política que ha logrado su objetivo en unas elecciones democráticas. Unos chusmas que insultan y coartan libertades valiéndose de la oscuridad de la noche. Vehementes que se nutren del animalismo progre enmascarándolo con inexistente sentido moral. Seres despreciables que le desean al torero cigarrero “acabar como Padilla”.

La actuación sin sentido de los que se han entretenido durante la madrugada en destapar su lado más extremista y agresivo, han revelado su más vil democracia. La que sólo ellos entienden. Es esta la realidad, y no otra, de unos cobardes de izquierda en actitud permanente de persecución. De ataques desmedidos, insultos, y disparatada obsesión por el derribo de una Fiesta que odian. La realidad de unos medrosos que han usado su “fuerza” para machacar unos resultados electorales que le han sido desfavorables. La realidad de unos miserables que insultan a las puertas de las plazas de toros, sin complejo de culpa, pagados, y sin que nadie se lo impida ni reaccione ante el sinsentido que invade el toreo, lo hacen también pintarrajeando, con sórdida conducta, en los muros que cercan la casa del genio sevillano.

La invasión de estos incitadores, emocionalmente atormentados por los toros, y lo español, y lacerantes de victimismo, seguirán con su brillante hacer. Penosa libertad de estos martirizados “demócratas”.  

  

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