MANUEL VIERA

Alguien deberá coger este toro por los cuernos

El toreo sigue, y seguirá, adoptando comportamientos individualistas. Buscando formas de acomodo y preservando una organización de reglas codificadas que benefician a unos tanto como perjudican a otros
miércoles, 16 de enero de 2019 09:00
miércoles, 16 de enero de 2019 09:00

Muchas han sido las incidencias acaecidas en los diferentes sectores del toreo en el finalizado año. Algunas tan preocupantes como la disminución de festejos y, en consecuencia, la ruina en algún que otro ganadero. Naturalmente los históricos triunfos en recordadas tardes de toros permiten minimizar el estropicio. La historia del año taurino ha sido un reflejo cabal de las carencias de una Fiesta que reivindica cada ciclo una regulación que nunca llega a producirse. De nuevo, el impulso reclamativo de los perjudicados se expone en teoría coherente que evidencia la existencia del problema. Se discute, pero no se desenreda. No se vislumbran soluciones entre comportamientos tan dispares como difusos. Tal vez, porque es difícil aceptar acuerdos contradictorios a propios intereses. 

Demasiado complicado es que el asociacionismo garantice la unión que haga controlar, para beneficio de unos y otros, la organización de los grandes ciclos en plazas de primera y, a la vez, novilladas picadas en plazas de tercera. El toreo sigue, y seguirá, adoptando comportamientos individualistas. Buscando formas de acomodo y preservando una organización de reglas codificadas que benefician a unos tanto como perjudican a otros. 

Y todo este ya tradicional ambiente de “indisciplina”, y ausencias de normas claras, seguirá derivando en la competencia desleal. Cada uno a lo suyo. Y lo seguirá haciendo pese a esa bella farsa puesta en escena cada inicio de un nuevo año con el absurdo propósito de enmienda. Mil propuestas valiosas que volverán a ser inútiles otra vez.

Hasta parece inútil el buenismo contradictorio del ministro de Cultura que, por una parte, dejó claro que la tauromaquia es una tradición y las tradiciones no se prohíben por decreto y, por otra, se olvidó del toreo en el reparto de las medallas de oro al Mérito en las Bellas Artes. Quizá, la advertencia del presidente de ANOET, Simón Casas, que sigue insistiendo en la urgente regulación de los pliegos de condiciones de concesión de las plazas de toros antes de considerar los honorarios de los toreros, deba sopesarse. Sobre todo, después de endilgar que: “si esto no se hace de inmediato desaparecerá la tauromaquia”.  Pues alguien deberá coger este toro por los cuernos. ¿O no?

 

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