MANUEL VIERA

El toreo en clave morantista

miércoles, 14 de octubre de 2020 · 07:06

Buscó su destino en la verdad y belleza de su toreo y… lo encontró. Su obra resultó apabullante. Un manifiesto de posibilidades para gozar. Una muestra expresiva de gran exigencia técnica y seducción emotiva. Toda una colección de despaciosos trazos que estaban llamados a salir triunfantes de uno de los más singulares conceptos. Fueron realmente extraordinarios. De una calidad parangonable. De gran categoría y personalidad. Poderoso y contundente, pero al mismo tiempo personal y brillante. La combinación de entrega, valor, belleza y buen gusto hicieron de la lidia una obra sugestiva y emocional. Hubo muletazos impactantes. Una mezcla de mando y temple exquisito.

Siendo, como es, un gran torero era previsible que, ante la noble embestida, llevara a cabo una faena inspirada y bella, pero no tan contundente, natural y apasionada. Hacer el toreo de forma tan distinta a lo acostumbrado viene a establecer un nuevo techo en la definición de una tauromaquia que desemboca directamente en la emoción. Una manera de torear que no hace más que multiplicar sus virtudes y ampliar la capacidad de un artista que estaba llamado a protagonizar algunos de los momentos más intensos y sobrecogedores de esta triste y anormal temporada taurina.

La solemnidad de su toreo volvió a apoyarse en el barroquismo de su muleta, en el ritmo y, sobre todo, en la torería con la que transformó en arte una lidia llena de ecos y referencias al pasado. Lo hizo el día de la Fiesta de España en la plaza de toros de Córdoba con el quinto toro de la tarde. Un noble astado de Jandilla con el que logró una faena de incuestionable atractivo y especial sutileza. Talentosísimo torero poseedor de unas formas tan barrocas como diferenciales.   

El caso es que Morante de la Puebla hizo el toreo con modélica expresividad. Pura artesanía. La piel de gallina. Emoción, sin más. Fue todo tan hermoso, tan infrecuente, tan delicioso, que someterlo al trajín polémico de la genialidad resultaría grotesco. Valió la pena deleitarse de lo visto y hacer de ello un recuerdo infinito. El toreo en clave morantista.

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6
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Satisfacción
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Esperanza
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Bronca
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Indiferencia