MANUEL VIERA

Mejor hablar de esperanza que de miedos

miércoles, 25 de marzo de 2020 · 09:04

La suspensión de las ferias es reflejo cabal de la gravedad del problema. Una travesía de ida que tiene una dudosa vuelta. La desazón ante la dependencia de una pandemia que no sólo perjudica a los grandes ciclos de toros de España, sino a la totalidad de festejos programados en países europeos e hispanoamericanos con tradición taurina. Esa transcendencia del dramático virus, que infecta y mata con agresividad, ante tardías decisiones políticas y la impotencia de unos profesionales sanitarios, auténticos héroes, desbordados por el colapso hospitalario que llega, le pondrá interrogantes al final del confinamiento o distanciamiento social.     

Más después, el relato fatídico que obedece a la necesidad de anular, en este caso, la temporada de toros sevillana quedará inconcluso porque lo que ha de venir, si viene, ya no será igual. Porque difícil ha de ser encajar en sólo treinta días de septiembre todo lo que se quiere celebrar: Feria en Real e incluso una Semana Santa que se instalará en la polémica hasta la decisión final. Así que complicado será festejar más corridas de toros que las ya programadas el fin de semana de la septembrina Feria de San Miguel. Si la situación lo permite, claro.  Porque no hay ficción capaz de competir con una verdad escabrosamente presente en este nefasto año de 2020. El mañana aún está sin escribir.

Sevilla se queda sin sus fiestas de primavera. Ahora, como en Europa y otros países del mundo, es angustiado escenario de este maldito mal. Nada ya será capaz de ocupar el vacío que ha dejado y dejará esta triste realidad. Esa utópica felicidad que se ha visto coartada por una epidemia, que pocos creían, y una brutal crisis sanitaria que ya hace estragos en las vidas y en la economía del país.

De todas formas, el futuro de la Fiesta en Sevilla, como en todas las ciudades de España, pasa por vencer el impacto económico que sufrirán los profesionales que viven de la tauromaquia. Si esto se consigue, con la unión de todos y la justicia política, volverá a formarse ese triángulo conformado por el torero, el toro y el público para hacer y gozar del toreo. ¿Y lo que queda por llegar? Mejor hablar de esperanzas que de miedos.

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Satisfacción
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Esperanza
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Incertidumbre
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Indiferencia

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