MANUEL VIERA

¡Qué humillante ninguneo!

miércoles, 29 de julio de 2020 · 08:07

De hecho, es toda una muestra irritante e incoherente de inconsistencia gubernamental. Cabreante. Difícilmente imaginable por ser completamente injusta, bochornosa e irresponsable de toda una señora ministra lanzada a llevar a cabo una política de discriminación sectaria por el sólo hecho ideológico. Algo vergonzoso para un Gobierno que parece se mueve por impulsos. Que recurre a los elementos más burdos con el objetivo final de acabar con lo que no es de su agrado. Así, todo el énfasis que muestra en su injusticia la titular del Ministerio de Trabajo tiene que ver con una prospección del presente para allanar el futuro.

Con la que les está cayendo a los banderilleros, picadores, mozos de espadas, gente que vive del toro, y ni puta cuenta. Hombres y mujeres en su lucha permanente entre el caos de una situación asfixiante, por conseguir unas prestaciones extraordinarias por desempleo que les corresponden por ley, termina convirtiéndose en asidero vital ante la impotencia.

No hay derecho a esa devastación que sufren de una autoridad identitaria antitaurina que les está llevando a un paulatino desgaste y frustración. Consecuencia de que todo se complique cuando el ánimo se violenta y desaparece la encomiable actitud de unos padres de familia con el drama a sus espaldas.

No justifico, ni mucho menos, comportamientos irregulares. Pero quien detesta el gusto por el arte de torear, se olvida de la justicia, de valores, y cercena el bienestar de una clase trabajadora como las demás; quien pretende, paso a paso con incoherente forma, acabar con el toreo imponiendo como valor de cambio un animalismo absurdo a una ciudadanía sometida y, quizá, aborregada a la marrullería populista; quien antepone su antitaurinísimo al derecho de igualdad, no hace más que adulterar la ley convirtiéndola en acciones que alteran, decisiva e imprevisiblemente, la vida de estos profesionales del toreo.

Capricho de una dirigente con su respectiva hipocresía. Tristísimo retrato de quien está afectada por una verdadera hipersensibilidad al arte de torear. Y así, ostenta su privilegio de ministra comunista ante gente que hace lo que a ella no le gusta. ¡Qué humillante ninguneo!

 

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