GALLEANDO

¿Proteger de qué?

miércoles, 13 de diciembre de 2023 · 09:02

Ahí siguen, extraños y discordantes, en esa pesadilla de lo ilógico con la que uno se siente acechado y, sobre todo, víctima propicia de estos falsos de la libertad. Esa libertad incongruente y demagógica que utilizan de forma radical. Siguen ahí, queriendo aniquilar cortando de raíz el toreo. Oportunistas que aprovechan la noticia de actualidad para dar nuevos zarpazos. Aunque, llegado el momento, su oportunismo les falla y la verdad vuelve a imperar.

Hace días se hizo oficial la creación de la Escuela Taurina de Huelva, autorizada por la Junta de Andalucía, presidida por Manuel Báez Espínola “Litri”, dirigida por el matador de toros onubense Emilio Silvera e incorporada a la asociación de Escuelas Taurinas de Andalucía “Pedro Romero”. No más de cuarenta y ocho horas tardó la Fundación Franz Weber, institución de origen suizo más animalista y radical que ambientalista, en pedir el cierre de la nueva escuela “para dar cumplimiento a la recomendación del Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas de alejar a los menores de edad de la tauromaquia”.

De nuevo suprimir sin utilizar la palabra “prohibir” y, de forma similar, impedir la práctica del toreo a estos jóvenes de Huelva que sueñan con él. Imposibilitar entrenamientos a puerta cerrada con reses de lidia -entiéndase tentaderos-, festejos y clases prácticas organizados por la asociación de escuelas andaluzas. Todo en protección de los derechos de la infancia y la adolescencia. ¡Manda huevos!

Ya lo ven, proponen en nombre de la razón porque disponen de la fórmula para salvar a tanto niño “maltratador”. Prohibir, su máxima obsesión. Seguirán echándoles horas a la “lucha”. Pretendiendo ser la expresión de nuestras conciencias. Engreídos, pese al fracaso de sus intenciones, menospreciando la libertad y obviando a los que pensamos de manera diferente. Se creen en posesión de la verdad y con legitimidad moral para reprimir de forma oportunista, animalista y demagógica, eludiendo, sin embargo, esas otras degradaciones y barbaries que los niños ven cada día ahora más que nunca. Sería de desear se dedicasen más al “ambientalismo” y menos a esa mala costumbre de expeler la libertad de un padre a educar y decidir. A vetar voluntades con la cínica e hipócrita excusa de proteger a la infancia. ¿Proteger de qué?   

 

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