GALLEANDO

Salió el toro, nadie se aburrió

miércoles, 6 de septiembre de 2023 · 08:10

El aporte de seriedad e integridad del toro es trascendental. Sin duda. Lo contrario minimiza el toreo y desfigura la naturaleza de quien lo hace. La escasa presencia sigue siendo nota predominante en plazas de tercera e incluso en otras consideradas de segunda. Sólo en honrosas ocasiones sale por la puerta de chiqueros lo esperado. Lo normal. Lo deseado para acrecentar la credibilidad del toreo y la plaza donde se desarrolla.

Ese toro de imponente trapío y seriedad en sus defensas, tan deseado por el aficionado, fue lidiado el pasado domingo en Utrera, la ciudad origen de las castas fundacionales del toro bravo. Y además retransmitido el festejo por la televisión pública de Andalucía. Así, algunos más de los escasos aficionados que acudieron a la plaza interesados en la corrida de Fuente Ymbro, que no en los tres jóvenes héroes decididos a jugarse la vida haciendo el toreo, pudieron presenciar la veracidad en las cornamentas de una corrida de toros sobrada para una plaza de tercera. Astifina que daba miedo, aunque no bonita de hechuras y sin demasiadas posibilidades de triunfo.

Toros exigentes, a la defensiva y complicados, con la excepción de “Embriagado”, un toro encastado al que Esaú Fernández supo lucirlo a la perfección con un toreo largo, de muleta arrastra, ligado y rematado con el que no tardó en provocar las primeras voces de indulto en los tendidos. Un buen toro, pero ni mucho menos con la excepcionalidad y la clase necesaria para que el palco presidencial lo mandara al campo a padrear.

Y es que en un festejo al que se le quiere dar protagonismo al toro por lo que representa este animal bravo en la historia de la ciudad de Utrera, hay que darle valor a la bravura excepcional. “Embriagado” fue un toro notable, pero no con la calidad como para definirlo excelente.

De todas formas, salió el toro y nadie se aburrió. Y tres toreros: Esaú Fernández facilitó el indulto. Borja Jiménez, en un momento enorme de madurez torera, demostró con su saber estar en la plaza, su hacer ante la cara del toro, su firmeza y buen gusto. Y Francisco de Manuel demostró con dos soberbias estocadas la contundencia de su espada. Mientras tanto, el toro a “modo” será aceptado por todas las partes en plazas de segunda y algunas de primera, máxime cuando las figuras lo exigen. Lo mismo de siempre.