GALLEANDO

Lama de Góngora y Perú

Por Manuel Viera
miércoles, 12 de noviembre de 2025 · 07:40

Hace unos día le leí en facebook unas lujosas líneas, ricas en vivencias y colmadas de agradecimientos, quizá, porque los ambientes que describe son para él tan familiares como literalmente entregados a su causa. De esta forma tan auténtica y sincera detallaba la totalidad de su temporada taurina indicado satisfecho el números de festejos en el que hizo el paseíllo en este año de 2025 en plazas de toros de España, Francia y Perú

Postergado aquí vuela hacía allí, Perú, para realizar sus deseos. En pocos sitios -en España no- ha encontrado una oferta continua de festejos tan amplia como la que ha tenido para las plazas de toros peruanas. Un faro vital para un torero que encontró el sitio donde aspirar a remontar el vuelo. Un espacio impresionante donde ha dado visibilidad a un concepto del toreo que no es baladí.

Sevilla en Feria de Abril fue su gran reto. En la Maestranza mostró un valor innegable y una actitud intachable. Con su fluir elegante y natural dejó muestras de infinidad de detalles durante la lidia de notable calidad. Se hizo evidente que el sevillano imprimió a su toreo grandeza, sentimiento y belleza. Un toreo que ensalzó sus valores y la excepcionalidad de quien lo interpretó. El nuevo examen lo superó con éxito, sin embargo, las posibilidades de que llegaran los contratos para la temporada española se minorizaron hasta el nada.

¿Cómo es posible que un torero tan apreciable por el aficionado haya ido a ubicarse a la América taurina? Es sorprendente el hecho que tauromaquia como la suya no funcione aquí y allí sí. Allí triunfos de “puertas grandes” e indulto a la bravura, y aquí… el ostracismo.

Pocos toreros mantienen hoy un halo de confianza tan persistente como Lama de Góngora. En sus sueños sigue transitando su toreo por la geometría de la belleza y la verdad. Las plazas de toros peruanas corroboran que una parte de su objetivo ha sido logrado. No obstante, es deseable que los éxitos de allí le permitieran estabilizarse aquí con el toreo que posee, dice y hace, pero sin la ansiedad que ahoga y el triunfo a la desesperada. Sería lo justo.