GALLEANDO

El Astigitano

Por Manuel Viera
miércoles, 24 de septiembre de 2025 · 05:26

Sé que resulta tópico aludir a la encomiable, y aún no reconocida, tauromaquia de Ángel Jiménez. De valorar su toreo. Siendo que tiene en su cabeza unas formas expresivas con decidida inclinación hacia lo diferencial, procedente de una ejecución que sugiere verdad, resulta obligado reivindicarles las numerosas posibilidades relacionadas con su arte. Su toreo brilla como brilló el pasado sábado en la plaza de toros de su Écija natal.

Una manera de torear con la que hechizó a su gente con la magia de su lento capote. Después se mostró con transparente torería en sus respectivas lidias y transmitió expresivas muestras de una tauromaquia, honda y acompasada, con la que dejó traslucir la vitalidad de quien quiso de nuevo demandar el puesto que le corresponde en el toreo actual.

Convenció exhibiendo el lado más creativo de un consolidado concepto perfectamente mostrado. Un toreo apasionado y comunicativo que, con talento, aplicó con especial acierto. Mente clara para mandar e inteligencia para vencer las dificultades de la lidia. Su tauromaquia vuelve a respirar el aroma de lo sustancial. Quizá porque lo importante, que es el significado más elevado de lo que se hace en el ruedo, no deja de interesar.

Ahora, que su lucha responsable hecha toreo ha vuelto a surgir crecida sobre la tierra de albero del Coso de Pinichi, convertido en perfecto triangulo conformado por él, el toro y el público, tenga también el reconocimiento empresarial. Su esencia transmite algo tan natural y hermoso que cautiva. El Astigitano, en estado de madurez creativa, merece una atención porque representa los valores de un arte individualizado. Un arte distinto a lo cotidiano. Habría que preguntarse qué misterios tiene esta Fiesta para que un pueblo volviera a enloquecer en una tarde de feria con el toreo de quien lleva muchas tardes sin poderlo realizar. En el más puro ostracismo. Es de suponer que lo hecho y dicho por Ángel Jiménez en Écija tenga continuidad. Que lo pueda ofrecer caminando por ese complejo mundo de verdades a medias para traducirlo en pasión y emoción, y menos veces en el dolor del olvido.

 

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