GALLEANDO

Nuevo impulso a la promoción

Por Manuel Viera
miércoles, 25 de febrero de 2026 · 08:07

Es una elegante y atractiva decisión valorando sus propios argumentos.  Había que hacerlo y lo han hecho. Es la única forma para recuperar lo perdido: favorecer al abonado. Los toros exigen su promoción más allá del habitual modelo de organización. No sólo para hacer volver al aficionado que un día se marchó de la plaza, sino introducirlo en la mente abierta de la juventud con argumentos y causas. Con imaginación. Con localidades baratas asequibles a sus bolsillos para que la verdad de lo que ocurre en el ruedo le llegue a la mayoría de esta gente.

La determinación es fabulosa y obedece a la necesidad de facilitarle la presencia en la plaza para hacerle sentir la lidia en su más alta y emotiva expresión. La oferta de José María Garzón a los jóvenes posibilitándole la entrada a la Maestranza a precios reducidos es encomiable. Cuatrocientos abonos destinados a ellos, a 350 euros, y otros tantos especiales a 300 euros para los alumnos de Aula Taurina y Tertulia Taurina Universitaria, estos últimos con la colaboración de la Real Maestranza de Caballería. Todos para menores de 23 años.

Tienen razón quienes sostienen que la juventud en las plazas de toros es sustancial para definir el inmediato futuro de las corridas de toros. Son los nuevos aficionados educados en la lidia tan necesarios como trascendentes para el devenir del rito taurómaco. El toreo, como todo, necesita de decisiones de naturaleza ilusionante, llenas de toda lógica y bajo el influjo contagioso de la emoción. Una forma de efecto encontrado en la decisión de Lances de Futuro.

Ahora, que todo está en plena efervescencia, es el momento de entusiasmar a la gente joven con toreros y ganaderías, que asumen el riesgo, decididos a escuchar su oles y a apreciar, también, sus silencios.

Sería de desear que este impulso a la promoción de la empresa que gestionará la Maestranza durante los próximos cinco años se convirtiera a la postre en los llenos deseados. Más en todo caso, cualquiera que se siente en los tendidos de la plaza de toros de Sevilla encuentre motivos para el disfrute y, sobre todo, para la emoción. Algo que, sin embargo, se percibe como el triunfo de la esperanza. El objetivo es siempre seguir adelante. Ellos, la juventud, con su afición, enseñarán el camino.