GALLEANDO

De vuelta a empezar

Por Manolo Viera
miércoles, 20 de mayo de 2026 · 05:59

Es imposible abstraerse al embrujo que cada tarde despierta la creatividad de su toreo. Miren, si no, el brillante recital de pureza, belleza y naturalidad ofrecido con el cuarto toro de Álvaro Núñez, en la última corrida de la pasada Feria del Caballo de Jerez, un mes después de hacer historia en la Feria de Abril de Sevilla. Otra fascinante obra de exclusiva tauromaquia con la capacidad que tiene este torero de sentir lo que hace de manera abrumadora.

La faena dejó definida la maestría y el talento de este mito del toreo actual. Uno de los grandes maestros de la historia. Su imaginación infinita y fuerza expresiva proporcionan al espectador sensaciones que elevan las pasiones de manera impresionante.

La lidia tuvo de todo, un compendio de magistrales trazos diestros que elevó el toreo hasta encúmbralo en su máxima referencia artística. Pero, sobre todo, la sobrecogedora forma de ejecutar el natural, ejemplo de un arte maestro, con el que se hermanó el valor y la verdad magníficamente servido. Un toreo que sigue volando alto para sostener la contundencia de la increíble regularidad del triunfo. En cada tramo del recorrido de la tela se sintió la emoción. Todos fueron excepcionales. No en vano, en cada uno de ellos surgió la inspiración del torero junto a la majestuosa contemplación.

En cualquier caso, tenemos a un Morante de La Puebla de vuelta a empezar. Treinta días después de su última gran muestra en la Maestranza, la recordada tarde del pasado 16 de abril, repite historia en Jerez definiendo una tauromaquia única. Aunque quede al arbitrio de algo tan especial e indefinible como es el gusto de quien la ve más allá de reflexiones sobre el arte y la genialidad.

De hecho, quizá la “mayor” crítica que quepa hacerle resida precisamente en el toro lidiado, terciado y criado a modo por el ganadero con el objetivo de poder degustar el toreo sin mayores exigencias, y a la plaza de Jerez se va consciente de esto. Con toros así hace él obras imponentes. Que no es poco.

 

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