POR MONTERA

El problema del toro: una temporada marcada por la escasez

viernes, 23 de febrero de 2024 · 08:55

Desde que finalizase la pasada temporada, mucho se ha hablado entre los taurinos de la acusada falta de toros para el inminente ciclo que ya ha comenzado. Los altos costes de mantenimiento de este animal a los ganaderos, hicieron que, ante la incertidumbre de la pandemia, muchos se viesen obligados a reducir las cabezas de ganado, y a sacar utreros en las temporadas posteriores, con el fin de obtener ingresos, y por tanto reducir gastos de mantenimiento en sus explotaciones ganaderas.

Nos hemos topado ya con 2024, el año marcado por los taurinos como inflexión de escasez a la hora de buscar animales en el campo para cubrir las ferias. La realidad es que no van a faltar toros para las grandes citas, pues ya están cubiertas, pero si va a ser complicado encontrar animales para muchos de los empresarios que organizan festejos en plazas de menor categoría, después de que los cosos de mayor categoría, hayan repasado ya el campo bravo dejado “las sobras”, que este año van a ser pocas.

El toro de plaza de primera, seguirá siendo “el rey” manteniendo su alta cotización (como debe ser) en plazas como Madrid, Pamplona, Bilbao, Sevilla etc... Pero habrá que esperar ver el juego en la plaza de los mismos.

Los toros actuales, son auténticos atletas, y se les entrena en el campo como tal, con unos piensos y una alimentación que eleva los costes. Debido a la inflación que venimos sufriendo desde hace ya un buen tiempo, los ganaderos han tenido que reinventarse con el objetivo de que “el bolsillo” no sufra mucho. El precio del toro no ha subido, pero si el gasto de los mismos, y por ello habrá que esperar a ver como esta adaptación de manejos, piensos etc.… influye en el comportamiento de los animales.

Los veedores de las empresas, han hecho un trabajo fino este invierno, pues ni un toro está preparado 12 meses antes de lidiarlo (que es aproximadamente cuando ellos se pasan por el campo a reseñar las corridas), ni un toro puede rematarse un mes antes de lidiarse en la plaza.

Para finalizar, falta añadir la problemática de la lengua azul que sufrieron ciertas ganaderías la temporada pasada, y de la que poco se ha hablado y preguntado durante este invierno. Fueron varias las “cabañas bravas” que vieron condicionado el juego de sus corridas por esta enfermedad, con comportamientos extraños en sus animales.

Por el momento solo queda esperar a ver asomar por el chiquero al toro, que es el protagonista de esta fiesta.