PACO DELGADO

Otro año bajando

jueves, 24 de octubre de 2019 08:00
jueves, 24 de octubre de 2019 08:00

Con una clase práctica en Bocairente, organizada por la muy activa y encomiable Escuela de Tauromaquia de la Diputación de Valencia, la temporada en Valencia echó el cerrojazo.

Una campaña teñida de sangre y en la que volvió a quedar patente la bravura y carácter especialísimo de diestros como Enrique Ponce o Román, que a pesar de la gravedad de los percances sufridos no tiraron la toalla ni se dieron por vencidos, remontando la situación y volviendo a la pelea con renovados ánimos y su habitual y ya conocida casta.

Pero fue también, y esto es más preocupante, un ejercicio en el que volvió a disminuir el número de festejos celebrados en la Comunidad Valenciana. Festejos mayores y de plaza, se entiende, puesto que en espectáculos populares o de bous al carrer se sigue un año más a la cabeza del escalafón a nivel nacional.

Tan sólo hubo, entre corridas de toros, novilladas picadas y rejones, y contando las tres provincias valencianas, 39 funciones. Dos menos que las habidas un año antes. Y seis menos que en 2016. Por no echar la vista mucho más atrás, cuando, en 2009, es decir, una década ha, se disfrutó de 69 festejos. Y 110 en 1999... O por no desesperarse cuando se comprueba que, treinta años antes, en 1989, y sólo en la plaza de toros de Valencia, se dieron 25 festejos.Coso en el que ya aquel año se notaba el bajón con respecto a diez antes, puesto que en 1979 el coliseo de Monleón había acogido 17 corridas de toros, 2 mixtas, otras 2 de rejones y 14 novilladas. Y no hablamos de hace tanto. 40 años, en los que ya había apartamiento, todo el mundo tenía coche, los fines de semana la gente se iba fuera y se disfrutaba de un ritmo y nivel de vida semejantes a los que ahora se tienen.

¿Qué ha cambiado para que disminuya tanto el número de espectáculos taurinos? Al margen de un punto clave -la desconexión con los medios de comunicación y especialmente con la televisión-, el desinterés de un amplio porcentaje de los responsables de la cosa taurina, a los que se les hace muy cuesta arriba el tener que remar contra corriente.

La situación política también ha variado e influye de manera notable, sobre todo en plazas y lugares en los que la gestión de las plazas depende de partidos políticos que se amparan en lo políticamente correcto y abominan de tradiciones y costumbres. Pero la afición permanece, y la prueba está en la asistencia a funciones y, sobre todo, cuando lo que se programa tiene interés cierto y real.

En la temporada que nos ocupa, en la provincia de Valencia, la más activa de las tres valencianas, se dieron 26 festejos. 13 corridas, 11 novilladas con caballos y 2 funciones de rejones, repartiéndose entre tan sólo cuatro escenarios: Valencia, donde hubo 17 cosas, Utiel, Requena y Algemesí, cuya impagable Feria de las Novilladas aportó volumen a la cuenta final: 6 novilladas y otra de rejones.

En Alicante se celebraron 7 festejos, 6 en el coso de la capital, y una corrida en la, después de tantos años, recuperada plaza de Villena, mientras que en Castellón sólo hubo 6 funciones, todas ellas dentro de la Feria de La Magdalena, ya que ni siquiera Vinaroz, inasequible al desaliento durante tantos años, fue ahora capaza de abrir sus puertas.

La vida, es cosa de ciclos, eso es cosa sabida, y confiemos que la situación se revierta y la celebración de espectáculos taurinos vuelta a tener tendencia alcista. Pero para eso se requiere, además, de suerte, ayuda, etcétera, doblar mucho el espinazo. A ver si lo conseguimos.

8
2
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Satisfacción
40%
Esperanza
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Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia

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