PACO DELGADO

Una estrella que lo es

jueves, 27 de febrero de 2020 07:00
jueves, 27 de febrero de 2020 07:00

Es la comidilla de estos días y se han vertido ríos de tinta sobre el particular. Para bien y para mal, claro, porque sigue habiendo una fuerte e intensa corriente contraria de no poco preocupar.

Pero el gesto de Estrella Morente es no sólo de alabar sino que deja bien a las claras su madera y su casta. Madera de estrella y casta de mujer que defiende lo suyo, sus gustos, aficiones y predilecciones. Y no lo ha hecho de manera gratuita, como sí lo hizo quien provocó su reacción, sino precisamente a consecuencia de aquella estupidez.

La cosa arranca debido la actual moda antitaurina -manejada más políticamente que otra cosa- cuando se da amplísima cobertura a la sandez de una zafia concursante de un programa que busca no a médicos, físicos, abogados, ingenieros, arquitectos, profesores, mecánicos, etcétera, etcétera, no, sino que selecciona, a bombo y platillo, como si fuese el no va más, a futuras figuras del mundo del espectáculo, como si estas no se forjasen a base de dar el callo en el escenario y currándoselo en la carretera. Que es como han salido los grandes artistas de verdad y de toda la vida.

Pues una de estas aspirantes, creyendo que así se apuntaba un tanto, dándoselas de súperprogre, comprometida y legal, tía, a tope, soltó que a quien le gusten los toros son psicópatas y nazis, y no sé si alguna lindeza más, pero, vamos, que con eso ya hay materia como para que fuese expulsada de inmediato de un programa que además se emite en una cadena pública, pagada por todos los españoles, sean o no aficionados. Y, desde luego, los que sí lo son no tienen porqué escuchar eso en una televisión que es de todos y para todos. Se supone. Y eso que nuestro Rey lo dejó clarito en Sevilla, hace también unos días: “La tauromaquia es la expresión de un patrimonio inmaterial valorado por millones de españoles”.

Pero, claro, aquí entra lo de la libertad de expresión, y la mema puede decir lo que le salga por su boquita de piñón sin que pase nada. Y, ya digo, se le dio cancha como si hubiese sido un genio quien lo hubiese dicho. O una verdadera estrella.

Y en estas, en ese mismo programa, invitan a una que de verdad lo es, y por partida doble, o triple, Estrella Morente, que sin avisar ni dar tres cuartos al pregonero, en su actuación mete unos versos de Bergamín en los que deja bien claro que los toros, al margen de gustos éticos o estéticos, son una de nuestras señas de identidad más reconocidas y reconocibles. Y se arma el dos de mayo.

Porque ahora ya no vale lo de la libertad de expresión, ahora ya si que la televisión pública lo es de todos y los antitaurinos no pueden ser ofendidos escuchando una verdad como un templo, dónde vamos a ir a parar.

Y aparecen los guardianes de la Verdad Única, de la Moral Intachable, de la Pureza de Sangre, Intenciones y Antecedentes, los de la Lucha contra el Sistema..., todo dando mucho miedo, y se rasgan las vestiduras, dejando ver sus carnes abiertas ante tamaña desfachatez y claman justicia y castigo.

Chapu Apaolaza lo dejaba claro: Gasto en Tauromaquia en los Presupuestos Generales del Estado: 30.000 euros (la dotación del Premio Nacional Tauromaquia). Ingresos que obtiene el Estado sólo por el IVA de los festejos taurinos: 118 millones de euros (en 2018).

Presupuesto del programita de marras para esta temporada: 16 millones de euros de la cadena pública. Ingresos: 300.000 euros.  Este es el cálculo de lo que cuesta que llamen nazi a un pueblo entero.

Aunque luego pocos se atreven a denunciar esto y menos a decirlo en público y con cámaras delante. Estrella Morente lo hizo y demostró ser una estrella de verdad. Y por partida doble, o triple.

 

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