PACO DELGADO

El pintor que sabía torear

jueves, 23 de abril de 2020 · 08:30

El 10 de abril se celebró el aniversario del nacimiento de Carlos Ruano Llopis, uno de los más grandes pintores que se han acercado al mundo de los toros, modelo y maestro de tantos artistas que se han dedicado a la cartelerìa taurina.

Nacido en la localidad alicantina de Orba, en 1878, tras la prematura muerte de su padre se trasladó a Valencia, donde comenzó a estudiar Medicina, aunque enseguida abandonó las aulas y los atlas de anatomía para matricularse en la Academia de Bellas Artes de San Carlos y pasar a ser aprendiz en el estudio del gran Joaquín Sorolla, lo que le permitió, además de aprender una técnica y pulir su estilo, hacerse amigo de personalidades como Mariano Benlliure o Ricardo García “K-Hito”, que por entonces, primeros años del siglo XX, residía en la ciudad del Turia. 

En 1912 pintó un cuadro de temática taurina, algo que le apasionaba, y lo remitió a la Litografía Ortega, que le contrató de inmediato y utilizó, un año más tarde, aquella pintura para anunciar lo que sería un gran acontecimiento: la retirada de Bombita en Madrid el 19 de octubre de 1913.

Para esta empresa valenciana, cuyos carteles han anunciado toros en todo el mundo taurino, realizó cientos de encargos y trabajó hasta 1934, cuando se marchó a vivir a Méjico, siendo uno de sus obras más célebres el cartel que dedicó a Victoriano de la Serna instrumentando su pase de las flores. Una obra cuyo origen está en la tarde del 25 de julio de 1933, cuando el torero segoviano invitó al pintor alicantino a verle torear en Valencia, en una corrida en la que también actuaban Vicente Barrera y Manuel Bienvenida, con toros del Marqués de Saltillo. De la Serna brindó a Ruano la muerte de uno de esos toros, “Fajito”, y durante aquella faena surgió la improvisación de un pase por la espalda a modo de remate tras una serie de derechazos, quedando el pintor profundamente impresionado por el garbo y gracia del torero, llevando aquella inspiración al lienzo, obsequiado posteriormente a De la Serna, que le devolvió el detalle regalándole el traje, caña -oro viejo señalan algunos tratadistas- y plata, con el que actuó dicha tarde y que tan magistralmente plasmó Ruano.

Tras fijar su residencia en Méjico trabajó además para la industria cinematográfica de Hollywood, dirigiendo las escenas taurinas y diseñando carteles de películas, como el de Sangre y Arena que protagonizaron Tyrone Power y Rita Hayworth según la novela homónima de Blasco Ibáñez, con el que también tenía amistad a raiz de su estancia en el estudio de Sorolla.

Han sido muchas las exposiciones en las que se ha mostrado la obra y el arte de Ruano, tenido y considerado como uno de los precursores de la cartelería taurina, y en una de ellas, Joselito El Gallo, admirando uno de su cuadros, comentó: "El que ha pintado esto, sabe torear, aunque nunca haya toreado", palabras que, viniendo de quien venían, dejaban bien a las claras que el artista sabía perfectamente lo que llevaba entre manos y pinceles.

En el año 2000, al cumplirse los cincuenta años de su fallecimiento, su ciudad natal le nombró Hijo Predilecto y organizó una gran exposición con su obra y que luego itineró por varias ciudades, estando presente también varios de sus carteles en una muestra organizada, ese mismo año, por el Impiva y el Ministerio de Economía, en la que se reconocía la aportación de los diseñadores españoles a la a la diversidad y a la creatividad, dos cualidades de las que disfrutó Ruano, el pintor que, aunque no hubiese toreado, sabía torear.  

 

 

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