PACO DELGADO

Un cóctel único

jueves, 28 de mayo de 2020 · 09:13

Aunque oscurecido por el coronavirus y sus secuelas, es este año redondo y dado a recordar no pocas efemérides y momentos importantes en la historia de la tauromaquia. En marzo hizo tres décadas que tomó la alternativa Ponce, en abril se celebraba el sesenta aniversario del doctorado de Camino; hace un par de semanas el centenario de la muerte de Gallito y anteayer como quien dice, el 24 de mayo, se cumplió medio siglo del debut con picadores de uno de los toreros mas artista de la historia. José María Dols Abellán. Manzanares.

Lo que para otro hubiese significado disgustos, sacrificios y no poco esfuerzo, para él fue todo muy sencillo. El ambiente familiar, en el que el tema taurino estaba presente continuamente, y que la profesión de su padre fuese la de banderillero, facilitaron poderosamente la definición de la vocación de este torero.

Nació el 14 de abril de 1953, en el alicantino barrio de Santa Cruz y desde ese día su futuro estaba trazado. Fue su padre, Pepe Manzanares, quien le dictó las primeras lecciones sobre toreo y quien le enseñó las reglas del arte de torear. Desde bien niño convivió entregente del toro y pronto se familiarizó con sus costumbres, asimilando todo lo que veía y aplicándolo a lo que luego sería su tauromaquia.

En 1969, y con la lección muy bien aprendida, tanto en su parte teórica como en la práctica -con su padre había asistido a un buen número de tentaderos y capeas-, se vistió de luces por primera vez en la plaza de toros de Andújar, en Jaén, acompañado por Nelson Villegas en la lidia y muerte de becerros de Francisco Sánchez.

Era el día 15 de junio y apenas dos semanas más tarde, el 27 de aquel mes, se presentó en la plaza de Alicante, donde ya tenía un gran ambiente y no pocos seguidores, lidiando erales de Sánchez Cajo y obteniendo un gran éxito. El joven Manzanares mostró unas extraordinarias maneras y unas excepcionales condiciones de lidiador, amén de una brillante veta artística que deslumbró a todos cuantos se dieron cita en el coso alicantino.

Menos de un año más tarde, el 24 de mayo de 1970, en Benidorm, hizo su debut con picadores, compartiendo créditos junto a Curro Flores y José Luis Ortuño, quienes lidiaron utreros con la divisa de Sánchez Arjona. Fue tal la demostración de clase y poderío del joven Manzanares que el crítico local Miguel Lizón resumió así su primera actuación con los de aúpa: “Coloquen en una coctelera unas gotas de Domingo Ortega, otro poco de Paco Camino y el resto de Antonio Ordóñez. Tendrán a José María Manzanares”.

Aquel año tomo parte en 42 novilladas y su nombre comenzó a sonar ya con muchísima fuerza siendo el 24 de junio de 1971-tras haber logrado un gran triunfo al matar en solitario seis novillos de Manuel Santos en Alicante y habiéndose presentado unos días antes en Las Ventas, cortando dos orejas a utreros de Carlos Núñez- cuando se convirtió el matador de toros. A partir de ahí ya es historia. Triunfos, éxitos, intermitencias debido a su carácter, nuevos triunfos, más éxitos, retiradas, reapariciones, triunfos, éxitos... hasta llegar a la Real Maestranza de Sevilla, el 1 de mayo de 2006, un festejo de carácter mixto en el que actuó con el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza y el entones novillero Cayetano. Tras lidiar al quinto ejemplar, y de manera inesperada y sorpresiva, sin que nadie lo esperase, le pidió a su hijo tambien matador que le cortara la coleta, siendo paseado por el ruedo a hombros de los toreros que aquel día estaban en la plaza. Que eran muchos y todos le idolatraban, sacándole por la Puerta del Príncipe a pesar de no haber logrado los trofeos necesarios para hacerlo. Pero el príncipe era él.

 

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