PACO DELGADO

El que tira del carro

jueves, 23 de julio de 2020 · 08:00

Esta temporada tenía que haber celebrado, y a lo grande, sus treinta años como matador. Y se había planteado un reto: torear más que nadie en una campaña tan especial. Y lo sigue intentando, pese a lo complicado que está todo.

No ha perdido la ilusión y, de momento, Enrique Ponce es el nombre que aparece cada vez que se da a conocer un cartel en una campaña en la que se está haciendo con cuentagotas.

Pese a lo extraño y raro de una temporada desvirtuada por la crisis sanitaria provocada por el coronavirus, poco a poco se van organizando ferias y festejos y en no pocos carteles aparece Enrique Ponce, que estará, por ejemplo, en la corrida con la que se abrirá la campaña en El Puerto de Santa María y que servirá para festejar el 140 aniversario de este coso.  Será el día 6 de agosto y con toros de Juan Pedro Domecq actuará con Morante de la Puebla y Pablo Aguado. Antes, el día 3, habrá toreado en Huelva, junto al rejoneador Andrés Romero y los matadores Sebastián Castella y David de Miranda, con quienes lidiará toros también de Juan Pedro Domecq. El 4 toreará en Plasencia con Emilio de Justo, el día 1 de agosto lo habrá hecho en Osuna, con Diego Ventura y el 2 en Navas de San Juan, donde actuará como único espada para lidiar toros de su propia ganadería.

Una semana más tarde, el sábado 15 de agosto, se anuncia en la plaza francesa de Beziers, con la rejoneadora Lea Vicens y Sebastián Castella, lidiándose reses de Margé y Gallon.

El día 16 estará en la localidad jiennense de Santisteban del Puerto,con reses de Sancho Dávila y acompañado por el rejoneador Diego Ventura y Curro Díaz y el sábado 29 de agosto hará el paseíllo en Mérida, para matar toros de Matilla junto a  El Fandi y Miguel Ángel Perera.

Seguro que cuando estas líneas se publiquen ya estará puesto en otras plazas, en otras ferias. Y dejando claro que no por nada es un torero de época y el número uno desde hace casi tres décadas. Porque, además de presentar un currículum inigualable, por su extraordinaria calidad, por su inagotable afición, que le hace ir perfeccionando cada año un estilo que hace tiempo ya creíamos insuperable, ahora, cuando más falta hace, está dando la cara. Nunca ha puesto pegas a torear con nadie, ni dificultades por su parte para su contratación; es, de las figuras, el que más corridas de las llamadas duras ha matado. Y tirando del carro. De los diestros principales, es el único que lo está haciendo, demostrando no sólo un entusiasmo por su profesión como nadie en la misma ha tenido y un compromiso que le enaltece y encumbra todavía más.

De las figuras sólo Ponce ha demostrado afición y, sobre todo, compromiso con su profesión, liderando el movimiento que trata de salvar una temporada que hace aguas y que amenaza muy seriamente con graves daños a un sector en el que muchos miran para otro lado.

En estos momentos tan complicados y duros, cuando los enemigos de la tauromaquia se multiplican y acechan como lobos hambrientos y sanguinarios, sintiendo a su presa ya en sus fauces al verla tan desvalida, no distingo a ningún otro de sus pares que de un paso adelante y diga aquí estoy yo. Que me pongan en esta plaza. O yo monto esta corrida. O voy a ver qué me invento para que la gente siga ilusionada con ir a los toros. Ninguno.

En la mente de todos bailan nombres que mueven a muchos miles de aficionados cuando, una vez al año, o dos, o ninguna, deciden torear en una plaza fuera de concurso y que, aquí y ahora serían muy pero que muy necesarios para intentar reflotar una nave que parece a la deriva. Me temo, sin embargo, que hace tiempo que abandonaron el barco y no parece que en este momento, cuando todo pinta tan mal, tengan interés en volver a buscar soluciones.

Y por eso, además, Ponce sigue el principal. Y lo seguirá siendo, de no mediar desgracia -toquemos madera- mientras él quiera.

 

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