VIENTO DE LEVANTE

Un toque de distinción

jueves, 28 de octubre de 2021 · 07:38

Ha sido, sin duda, uno de los grandes destacados de la temporada y ha dejado patente su clase y personalidad.

Además, este año la constancia y la regularidad, en esfuerzo y éxito, también han estado presentes de principio a fin.

La calidad de una persona es una de sus características principales y distintivas.

Aunque Jack Welch lo aplicaba al mundo de los negocios, qué duda cabe de la mucha razón que tenía cuando explicaba que la calidad es nuestra mejor garantía, nuestra más fuerte defensa y el único camino para el crecimiento.

Y calidad ha sido lo que ha derrochado José María Manzanares a lo largo de su campaña de 2021.

Tras pasar prácticamente en blanco la de 2020, en gran parte por el mazazo con el que la pandemia dejó K.O. al toreo y en parte por la intervención quirúrgica a que se sometió para eliminar sus problemas en la espalda, lo bien cierto es que un año más tarde ha sido uno de los líderes del pelotón torero, haciendo evidente, una vez más, su enorme talento y su extraordinaria estética.

Como dice Steve Jobs, para dormir bien por la noche, la estética y la calidad tienen que ser llevadas hasta el final. Este nuevo Manzanares debe dormir a pierna suelta.

En una carrera ya extensa, hay que recordar que tomó la alternativa en la feria de Hogueras del ya lejano 2003, sigue siendo un diestro al que se agradece ver, al contrario de otros colegas, que a lo mejor con menos tiempo en activo han dicho ya todo lo que tenían y hecho todo lo que sabían, en cierto modo su crédito sigue abierto y su presencia en las grandes ferias y plazas asegurada, pese a esa irregularidad que, bien por las muchas lesiones que ha padecido, bien por lo impredecible de la inspiración, marca su carrera, en estas casi veinte temporadas de matador los detalles, destellos y chispazos han sido determinantes y decisivos para que se le guarde fidelidad y se le siga esperando.

No ha sido la suya una trayectoria contundente y aplastante. Baste recordar que hacía diez años de su último ejercicio realmente sobresaliente, cuando en 2011 firmó una campaña asombrosa -con indulto en la Maestranza incluido- y de una solvencia incontestable. Antes y después sólo brillantes fogonazos aislados, rematados con una contundencia estoqueadora que no ha pedido eficacia con el paso de los años, todo lo contrario.

Sin embargo, en esta temporada que se acaba, no sólo apostó por exhibir esa innegable calidad sino que lo hizo también casi a diario y en las muchas tardes que se vistió de luces. Que fueron 36, nada menos. 36 funciones en las que obtuvo un total de 61 orejas y un rabo, cortado a un toro de Virgen María en Tomelloso, a mediados de un verano en el que toreó 24 tardes, como si no hubiese restricciones ni trabas de ningún tipo, pese a que mucha gente no está preparada para un entorno donde la excelencia es lo que se espera.

Desde Mérida, a mediados de abril, hasta Requena, el 9 de octubre, dio la cara a diario y mostró su mejor versión sin cicatería ni racanear esfuerzo.

22 fueron las veces que salió a hombros por la puerta grande, siendo las más principales que traspasó las de Albacete, Nimes, Palencia, Linares, Beziers, Gijón, El Puerto, Jerez, León, Valladolid, Aranjuez, Alicante -las dos veces que actuó en la feria montada en homenaje a su padre- y Castellón, donde se anunció mano a mano con Roca Rey y anuló por completo al torero peruano, al que nunca antes se había visto tan sorprendido y bloqueado por la espectacular, esplendente y poderosa actuación de un torero en estado de gracia.

 

17
3
80%
Satisfacción
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Esperanza
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Bronca
0%
Tristeza
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Incertidumbre
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Indiferencia