VIENTO DE LEVANTE

Castaño muy oscuro

jueves, 19 de agosto de 2021 · 08:11

Vuelven las sombras a envolver el panorama taurino y las corrientes anti aumentan a la vez que el totalitarismo crece y se hace cada día más fuerte. Sólo lo mío vale y quien no piense como yo, además de ser fascista, está condenado de antemano. Viva la democracia y el progresismo.

No es nada alentador comprobar cómo, casi a diario, las noticias traen más desgracias y pesimismo que buenas nuevas y esperanza. Bien es cierto que vende más lo malo que lo bueno pero estamos llegando a un punto  en el que lo negro tapa todo lo demás.

Lo que es perfectamente válido para el mundo taurino, que no es sino fiel reflejo de nuestra sociedad, pese a que nadie ya se acuerde -la mayoría ni lo sabe, que es aún mas triste y desesperanzador- de la frase de Ortega y Gasset, redactor del Manifiesto Republicano y al que hoy muchos tachan de facha y que hace casi un siglo explicaba que no se puede entender la realidad sociopolítica de un país sin asomarse a una plaza de toros. Más o menos.

A este paso, y quien decida hacerle caso al cerebro gris de la mas completa enciclopedia taurina de todos los tiempos, Los Toros, vulgarmente conocida como “el Cossío”, no va a tener a dónde ir a presenciar el reflejo de la tauromaquia en la sociedad... porque no van a quedar plazas.

Sin los grandes cosos de primera, que siguen cerrados por miedo o presión de las autoridades y pánico en sus responsables, otros ven con espanto como su futuro se torna muy incierto por cuestiones que van más allá de la política y que tiene mucho que ver con la imbecilidad y la estupidez que arrastra y conlleva lo políticamente correcto. El Bibio, verbigracia, para el que la señora, o señorita, alcaldesa de Gijón, hace pender la espada de Damocles de la prohibición de celebrar festejos taurinos porque “utilizando los toros para se ha desplegado en esta plaza una ideología contraria a los derechos humanos. Se acabó el contrato de los toros”.

Y todo esto viene a raíz de la lidia, en la feria gijonesa de la pasada semana, de unos toros a los que se identificaba con los nombres de “Feminista” y “Nigeriano”, lo que ha sido interpretado por la edil como intolerable insulto e inequívoca muestra de cultura machista y retrógrada de la grey taurina. “Se han cruzado varias líneas –dice, toda digna y cargada de razón–. Una ciudad que cree en la integración, igualdad de hombres y mujeres no puede permitir este tipo de cosas”. Y se queda tan tranquila. Y no sólo tranquila, más ancha que larga y dejando claro que a demócrata y comprometida no le gana nadie.

Lo cual recalca y demuestra asegurando que ya ni concederá la prórroga a la empresa Circuitos Taurinos, liderada por Carlos Zúñiga, ni volverá a sacar la plaza a concurso público para la celebración de espectáculos taurinos en la ciudad. Hasta ahí podríamos llegar. Pues sí, hombre. Bueno, y mujer.

Para la regidora gijonesa, miembro del PSOE, aunque parezca mentira, es la Alcaldía el órgano de contratación competente –o sea, ella– y no va a sacar la plaza a licitación pública, importándole un comino el que por su dignidad mal entendida miles de ciudadanos se queden sin poder disfrutar de su espectáculo favorito. y una actividad legalmente establecida, patrimonio cultural y fuente de riqueza para su ciudad desaparezca por semejante majadería que pasa ya de castaño oscuro.

Si esto finalmente llega a ser una realidad se habrá dado otro paso hacia ese precipicio que, preocupantemente, se ve cada vez más cerca y sin que nadie haga nada para retroceder en este disparatado camino que nos lleva al desastre.

Sólo queda que en las urnas la gente se acuerde de esta sandez y vote en consecuencia y a esta señora, o señorita, la boten.

 

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