VIENTO DE LEVANTE

La capital del mundo

jueves, 16 de mayo de 2024 · 07:57

Aunque a primeros de mes tuvieron ya efecto las funciones programadas para realzar las fiestas del 2 de Mayo, hace unos días comenzó una nueva edición de la feria de San Isidro, un maratón que hasta bien entrado el mes de junio pone a Madrid como capital del mundo taurino.

No sólo es que siga teniendo vigencia aquel invento que se sacara del magín don Livinio Stuyck hace más de 70 años, sino que de unos años acá ha adquirido un prestigio que tampoco hace tanto parecía diluirse sin remedio. 

Lo que nació como un revulsivo para la entonces adormilada y un poco distante afición madrileña, en poco tiempo pasó de tener unas pocas corridas a contar con sus buenas dos semanas de toros. Y con las principales figuras del momento, que no tenían inconveniente en acudir a Las Ventas para medirse no sólo a los toros que les pusiesen delante sino a un público exigente y nunca fácil.

Enseguida, y especialmente durante los años sesenta del pasado siglo y los primeros setenta, el serial isidril supo convertirse, además, en un acontecimiento social de obligada asistencia. Quien no iba a los toros en San Isidro no era nadie y, en consecuencia, la afluencia de espectadores creció hasta el punto de que casi toda la Monumental estaba ocupada por abonados.

Con el paso de los años, y ante la evidencia de que la plaza se llenaba torease quien torease, las combinaciones comenzaron a ser cada vez más flojas, anunciando a muchos mas toreros de segunda o tercera, o cuarta, fila que a figuras, las sucesivas empresas que gestionaron el coso venteño decidieron que era prioridad aumentar sus beneficios antes que el interés del serial, al que la gente iba como por obligación y sin mirar el cartel. Y la cosa comenzó a flaquear. 

Las estrellas del firmamento taurino comenzaron a dudar sobre si era buena idea actuar en mayo en Madrid, habida cuenta de que también el cambio de toro, de mucho mayor volumen, menos casta y apenas fuerza para mover sus kilos, influía en gran manera en la dificultad para la obtención de resultados satisfactorios y la gente les culpaba del desastre. Pero como seguía existiendo el interés social y la televisión daba toda la feria, el negocio continuaba pitando.

Hasta que hace unos años comenzaron a bajar las cifras, se redujo el abono y el tema se tornó preocupante. Simón Casas se tuvo que inventar lo del bombo para intentar dar alicientes a un evento que se desinflaba. Nautalia lo vio y su llegada a Las Ventas ha supuesto un nuevo aire y oxígeno para un certamen casi octogenario. 

Este año la oferta aumenta en tres festejos, quedando su composición en 21 corrida de toros, 2 de rejones y 3 novilladas con picadores; además, fuera de abono se celebrarán el 9 de junio la Corrida de Beneficencia y el 16 del mismo mes la Corrida In Memorian de Antoñete. Talavante hará el paseíllo cuatro veces; Morante actuará tres tardes, al igual que Castella, Ureña, Manzanares y Borja Jiménez. Doblarán actuación Daniel Luque, Perera, Urdiales, Roca Rey, Juan Ortega, Tomás Rufo o Emilio de Justo, sin que falten, por méritos propios, diestros como Fernando Adrián, Isaac Fonseca, Ginés Marín, David Galván, Rafaelillo, Escribano o Román, por no hacer esta relación interminable y provocar que se me escape algún nombre más de los que ya ha habido que dejar fuera por motivos de espacio.  Y en cuanto al ganado, a priori, el elenco es irreprochable, a la espera de ver qué pasa luego en el ruedo. 

También el interés generado va en aumento y antes de que diese inicio ya había como media docena de festejos para los que no quedaban localidades, cifra que, naturalmente, irá en aumento conforme se  vaya celebrando y discurriendo. De momento, y ese es un muy buen indicativo, en la última corrida de abril y en la primera novillada de la Feria de la Comunidad hubo alrededor de tres cuartos de entrada, lo que supuso una mayor afluencia de aficionados que devotos de Sánchez acudieron a la desesperada llamada del amado líder para dar énfasis y apariencia de baño de multitudes ante su patético y bochornoso anuncio de reflexión...

Madrid se prepara para ser, una vez más, la capital mundial del toreo, y razones no le faltan.