VIENTO DE LEVANTE

De reyes y regalos

Por Paco Delgado
jueves, 8 de enero de 2026 · 05:41

Aunque la tradición y el refranero español aseguran que hasta San Antón pascuas son, lo bien cierto es que con la llegada de los Reyes Magos se acaban las fiestas navideñas y comienza en realidad el nuevo año. Con él lo hace también la temporada taurina, este año madrugadora y con mucho ya avanzado. Pero antes pidamos para este nuevo ejercicio, a ver qué se cumple.

Es momento ya no de hacer balance, repasar qué hemos hecho bien o regular, aceptar los errores y prometer propósito de enmienda; ahora toca, con la ilusión e inocencia de esos niños que nunca quisimos dejar de ser -y que en buena medida seguimos siendo- ver qué de bueno podemos tener para este nuevo capítulo que ahora arranca y da opción a la esperanza.

Tomando como base y principio lo sucedido en 2025, lo primero que se viene a la cabeza y desea, a fuer de 

realistas, es que, al menos, el nuevo ejercicio sea como el pasado. Que me quede como estoy es fórmula apetecible que, si bien conformista y poco dada a la mejora, asegura no tener que afrontar males y desastres que hasta ahora se han evitado.

Pero, como aquellos iluminados del 68 que para buscar normalidad pedían lo imposible, pidamos también, si no lo utópico -los milagros escasean ya de manera alarmante- sí que sea mejor lo por venir.

No es fácil, siempre a priori, que la campaña firmada por Morante de la Puebla pueda ser superada por sus colegas que le acompañaron y le vieron muy a lo lejos, pero... hace unos días el torero de La Puebla dejó caer la posibilidad de que su despedida en Las Ventas el pasado 12 de octubre fuese sólo un arrebato de emotividad y que este año lo mismo sigue toreando vestido de luces... me cuentan que hasta ya ha encargado unos cuantos trajes, así que…

Otro deseo no tan complicado de ver hecho realidad es que Roca Rey siga siendo el diestro taquillero y con ese tan extraordinario tirón popular que posee desde hace años. Y que, sin embargo, para las empresas, y si es cierto que Morante finalmente se toma un tiempo de descanso, supondría un dolor de cabeza, ya que nadie le puede discutir que pida lo que quiera. Pero es fundamental un torero que arrastre al público y sea motor de arranque para los abonos. 

También, en modo conservador, sería buena cosa que se mantuviese el nivel de asistencia a la plazas, aunque sean las de Madrid, Sevilla, Pamplona y Albacete las que se hayan mostrado infalibles en sus grandes citas. Claro que para que se mantenga la tendencia es preciso, al margen de carteles con interés y triunfos correlativos, una promoción adecuada y acorde. Y tirando de ese hilo habría que pedir, a Sus Majestades o a quien fuese, que los organizadores y programadores se diesen cuenta de lo absurdo e inútil que ya es anunciar contra viento y marea a muchos nombres que se repiten en bucle sin que aporten ya apenas, ni en el ruedo ni en taquilla. Pero los insondables misterios del negocio taurino, el sistema que llaman ahora, es lo que tienen.

Póngannos a gente nueva, con ganas por comerse el mundo y abrirse paso, que ilusionen a la gente y refresquen los carteles. Porque haberla hayla, y que han demostrado de lo que son capaces y de lo que podrían mejorar si se les da sitio, tiempo y confianza.

Que sigan saliendo toros como tantos que se lidiaron en la pasada temporada; que la gente joven mantenga sus ganas por ir a las plazas; que los medios de comunicación, generalistas, den más sitio a la información taurina; que los especializados, algunos, se corten un poco a la hora de alabar y pregonar bondades más supuestas que reales; que la Administración si no se preocupa más por el sector, al menos que no le fastidie; que nuestra afición no mengüe... en fin, no creo que sea mucho lo que se desea, pero si nuestros méritos son insuficientes para conseguir todo, en cualquier caso que algo caiga. 

Que este 2026 que ya asoma embista y nos alegre.