JOANOT

“Una tradición cultural en manos de los políticos es una aberración"

Repasamos con Juan García Palmero referente del Bou embolat en la comunidad valenciana la evolución del festejo popular
jueves, 13 de diciembre de 2018 19:47
jueves, 13 de diciembre de 2018 19:47

Cualquier persona aficionada o simplemente interesada que haya tenido el privilegio de sentarse hablar de la cultura y tradicionalidad del “Bou embolat” en la Comunidad valenciana, ha podido escuchar el nombre de “Joanot”. Un fornido y amable hombre nacido en la ribereña localidad de Turís allá por la segunda mitad del siglo XVII, que desde su más tierna infancia soñó y vivió para el toro sin imaginar tan siquiera en que un día sería referencia e inspiración para el resto de aficionados taurinos que adoran la modalidad taurina del Bou embolat.

Hoy, 29 de noviembre y tras más de cuatro décadas ejerciendo de embolador Juan García Palmero tiene a bien recibirnos en una singular entrevista para hablarnos de su trayectoria y de la evolución taurina en las calles valencianas.

Buenos días Juan, sin antecedentes taurinos, ni grandes aficionados dentro de su ambiente familiar, ¿Dónde y cuándo nace su interés por el toro, o más concretamente por los festejos populares y el Bou embolat?

Yo nunca he podido saber ni cuando ni porque, quiero estar convencido de que se trata de algo intrínseco. Desde muy joven siempre me ha gustado disfrutar de las embestidas de los astados, sentir su presencia y cercanía me daba y da vida.

Pero si algo marcaría de forma definitiva mi futuro fue mi encuentro con la novilla “Querida” y sus múltiples revolcones, a pesar de ellos, no me sentí amedrentado, al contrario, me vi capaz y me sentí feliz por haber tenido la oportunidad.

Yo nunca pensé en ser embolador, mi única pretensión e ilusión era torear. Pero las circunstancias mandan y el destino te lleva a los diferentes cruces dentro de un mismo camino. Como aficionado, en mi juventud pude disfrutar de los tradicionales festejos taurinos de mi ciudad y observar que lo que aquellos hombres respetados y adorados por los jóvenes podía hacerlo. Tras varios intentos y otros tantos impedimentos fue finalmente en la vecina población de Montroy sobre 1979 cuando por fin logro la oportunidad de realizar aquel trabajo y de autoconvencerme de que lo podía hacer con relativa facilidad, y como lo de torear no parecía hecho para mí, esta modalidad me permitía estar cerca de los toros y ser feliz.

Tal como lo describes parece fácil lo de crear una cuadrilla y hacerse embolador.

No, ni mucho menos, lo que quería decir es que para mí me era fácil, y me sentía seguro delante del toro, pero lo de ser embolador es mucho más. Hasta que pude crear mi propia cuadrilla pasaron cuatro o cinco años en los que me forjé al amparo de otros emboladores. Es más, aún y con este privilegio, en un principio tuve muchos problemas en la confección de las bolas. La realización de estas y los materiales utilizados era guardado por nuestros antecesores casi como un secreto de estado.

¿Y como recuerdas aquellos primeros años?

Con mucha nostalgia, recuerdo que con diecisiete años me vi envuelto en una vorágine de emboladas anuales que superaban el centenar de actuaciones al amparo de las familias Picó y Machancoses. Así como también recuerdo la tremenda competencia entre unas excelentes cuadrillas como eran las de Jaime Talala (Puçol), Ramón (Carpesa), Manolo Vicent (Massalfasar) o Jaime Huerta (Puçol). Estos, me trasmitían más respeto que el mismo toro.

¿Queda algo ,a día de hoy, de aquellos festejos taurinos populares?

Nada, ni el toro. Entonces había menos animales lo que conllevaba que la mayoría de festejos se realizasen con toros de más de cinco yerbas. Eran toros con mayor edad y experiencia que hoy. Al toro que se le exhibía durante mayor tiempo se le cansaba menos, no hacíamos quiebros ni recortes, se les corría en recto dándole ventaja. Entonces las emboladas eran de hora u hora y cuarto, a día de hoy esto es impensable. En la única comunidad que esto no ha cambiado es en Alicante, allí tanto antes como ahora las emboladas no exceden de 30 minutos.

Su quehacer le llevó a formar parte de la junta directiva de la Federación de peñas taurinas de Bous al Carrer de la Comunidad Valenciana. ¿Cómo fue su paso por esta?

Fue una etapa diferente. Logramos convivir y hacer sencilla una época y pude aprender muchas cosas que el toro desconoce. Lo que me hizo ver más claro que lo mío es disfrutar del toro y mantenerme lo más lejos posible de los despachos.

Juan, como decíamos al inicio de esta entrevista ya son cuatro décadas las que su vida va unida a los festejos taurinos populares valencianos. ¿Ha vivido antes alguna situación similar a la actual?

No. Hoy el sistema está muy enrevesado. Nunca antes he conocido que se prohibiese hacer un espectáculo legal y regulado como son los festejos taurinos populares y todas sus modalidades. La política juega sus partidas con nuestras cartas y nuestros hombres.

Como veterano en estas lides y hombre respetado, ¿Qué papel desempeña dentro de la Unión d’emboladors de la Comunidad Valenciana?

Ninguno. Mantuvimos un breve contacto de dos conversaciones y unas ideas bastante alejadas. Tras eso nada más. Así que a día de hoy para mi es una Asociación prácticamente desconocida.

¿Cómo ve el presente y el futuro del toro embolado?

Incierto. A expensas de políticos. Una tradición cultural arrancada del pueblo y puesta en manos de políticos es poco menos que una aberración.

¿Y en lo referido a su momento particular?

Excelente. Feliz de poder seguir disfrutando de mi afición e ilusionado de ver como casi en el descuento mi hijo Juan y su amigo Adrián Soria han logrado modelar una cuadrilla llena de juventud y afición.

Me gustaría cerrar la entrevista de hoy justo en este punto en el que hablamos de ilusión, juventud y afición. Tres de las credenciales necesarias para lograr que los festejos taurinos populares y el Bou embolat trasciendan en el tiempo y lleguen a nuestros predecesores tal y como nos lo dejaron en legado nuestros antepasados.

Así es Maxi. Para ello es necesario que los políticos se olviden de nosotros y nosotros de los políticos. Debemos ser perseverantes y disfrutar del toro que es lo único real y sincero dentro de este entramado que tienen montado.

 

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